Mathias comienza un viaje en bicicleta junto a Philippe, su mejor amigo, recorriendo la ruta que va del Atlantico al Mar Negro, un trayecto que su hijo Yuri había empezado antes de desaparecer de forma trágica.
Durante esta aventura, se enfrentan a desafios físicos y emocionales al mismo tiempo que rememoran la vida de Yuri, compartiendo momentos de ternura, humor y emoción que fortalecen su amistad y les permiten hacer frente a la pérdida. Cada pedalada se convierte en un homenaje y un recorrido de descubrimiento personal y de conexión profunda con quienes los rodean y con la memoria de su hijo.