La maldad humana
por Andrea ZamoraEntre 1945 y 1946 se llevaron a cabo los juicios contra los principales responsables de los crímenes nazis. La ciudad alemana de Núremberg fue el lugar escogido para sentar ante un tribunal a figuras como Hermann Göring, mano derecha de Adolf Hitler. Esto es de dominio común y aparece en cualquier manual escolar. Lo que quizá no es tan conocido es todo el proceso que permitió que 24 líderes del Tercer Reich acabaran frente a un juez. Uno de los pasos necesarios fue someterlos a una evaluación psiquiátrica para asegurarse de que todos estaban mentalmente capacitados para ser juzgados. De esta labor se encargó Douglas Kelley, cuyo trabajo quedó recogido en el libro El nazi y el psiquiatra. Ahora, esa obra se adapta al cine en Núremberg, un 'thriller' judicial con cierto aire clásico.
Leer la crítica completa de Núremberg: 'Núremberg', con Russell Crowe, no es el gran 'thriller' judicial que esperábamos | San Sebastián 2025
Dirigida y escrita por James Vanderbilt, Núremberg comienza justo tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Hitler se ha quitado la vida y otros altos cargos nazis han hecho lo mismo, mientras que los supervivientes afrontan la cárcel o la fuga. Tras la detención de Göring (interpretado por Russell Crowe), el fiscal estadounidense Robert H. Jackson (Michael Shannon) decide llevarlo a juicio junto a otros dirigentes nazis. Para ello, se debe seguir un procedimiento: un psiquiatra debe analizarlos. Aquí entra en escena Douglas Kelley (Rami Malek), apoyado por el intérprete de alemán Howie Triest (Leo Woodall).
Walden Media / Filmsquad / Mythology Entertainment
Kelley pretende sacar un beneficio personal de este encargo: escribir un libro sobre la maldad humana. Sabe que, para lograrlo, necesita ganarse primero la confianza de Göring. Si lo consigue, el resto de los acusados también podrían abrirse con él. Pero Göring es tan astuto como Kelley, y entre ambos comienzan una serie de encuentros en los que la indiferencia inicial da paso a una relación que parece amistosa, aunque no deja de ser engañosa. Su verdadera dinámica queda al descubierto cuando arranca el juicio y todo queda expuesto.
Walden Media / Filmsquad / Mythology Entertainment
Núremberg recuerda a los 'thrillers' judiciales de los años 90 y empieza con solidez, pero las interpretaciones de Rami Malek y Russell Crowe resultan irregulares. Malek exagera el papel del psiquiatra, mientras que Crowe, aunque más contenido, roza en ocasiones la caricatura. Quien realmente destaca es Leo Woodall, la gran sorpresa del filme y uno de sus puntos más fuertes.
Vanderbilt no logra que el elenco encaje como un conjunto, ni tampoco consigue que el público conecte emocionalmente con la historia o los personajes. Aun así, sí logra mostrar cierta humanidad en la figura de Göring, especialmente a través de su familia. La esposa e hija del jerarca nazi sirven tanto para que Kelley se gane su confianza como para que Vanderbilt juegue con las expectativas del espectador. Eso sí, el director no suaviza el mensaje: al final, todos revelan su auténtico rostro y afrontan las consecuencias.
Hay tensión en Núremberg, pero no tanta como cabría esperar de un gran 'thriller' judicial. Los mejores momentos llegan cuando el juicio está en marcha y Jackson y Göring se enfrentan en un duelo verbal. Pero dura poco: el cierre, con la última conversación entre los personajes de Malek y Crowe, resulta decepcionante. Su relación nunca termina de cuajar, y eso afecta también al desenlace.
Núremberg es una película imperfecta y no es el gran 'thriller' judicial que esperábamos, pero aun así aporta algo valioso: invita a reflexionar sobre un tema muy vigente. "Hombres malvados hay en todas partes y no siempre llevarán uniforme", dice el personaje de Malek al final, cuando le preguntan si atrocidades como el Holocausto podrían repetirse. Y no estaba equivocado.