Sam, de 17 años, siente que este debería ser un fin de semana perfecto para desconectar con sus amigos antes de que termine el verano. Sin embargo, accede a regañadientes a acompañar a su padre, Chris, a una escapada a las montañas Catskills, un entorno natural espectacular lleno de lagos, bosques y rutas apartadas. Lo que prometía ser una tranquila convivencia padre-hija pronto se complica cuando descubre que también estará allí Matt, el amigo inseparable de Chris desde la juventud, cuya presencia despierta en Sam una inmediata antipatía. Entre tensiones generacionales, bromas incómodas y viejas confidencias que salen a la luz, el viaje empieza torcido. Sam percibe que entre su padre y Matt hay asuntos no resueltos y una dinámica extraña que nadie quiere explicar del todo.