Se trata del debut cinematográfico del actor Jeff Goldblum.
El papel principal de Paul Kensey fue originalmente ofrecido a Steve McQueen, pero lo rechazó. Ocurrió lo mismo con Clint Eastwood, que en aquella época tenía un gran éxito por su rol de Harry el sucio.
La primera secuela de esta película, "Yo soy la justicia", no fue filmada hasta ocho años después.