Hijos de los hombres
Nota media
3,9
222 notas

8 Críticas del usuario

5
2 críticas
4
4 críticas
3
1 crítica
2
0 crítica
1
1 crítica
0
0 crítica
Ordenar por
Mejores críticas Últimas críticas Usuarios que han publicado más críticas Usuarios con más seguidores
El Ninho Naranja
El Ninho Naranja

5 usuarios 13 críticas Sigue sus publicaciones

4,0
Publicada el 5 de febrero de 2014
La ciencia-ficción, al ser un género promiscuo y muy activo, engendra cantidad de títulos que por desgracia y por reiteración, en muchos casos se vuelven anamórficos y esperpentos de sí mismos. Repetición de clichés y abultado uso de la tensión fácil y el efecto especial como salida honrosa a cualquier contratiempo narrativo. Y no quiere decir esto, que las películas ci-fi no deban tener naves espaciales, explosiones y mutaciones extrañas, sino que con menos, también se puede generar una fantasía futurista y postapocalíptica, con el mismo interés y rigor, pero con mucho más atractivo visual y cinematográfico. ¿Un ejemplo? ‘Hijos de los hombres’. La premisa de la que parte el film, no deja de ser en sí misma un detalle de originalidad que abre un amplio abanico de posibilidades para la trama. En 2027 (muy pronto), el mundo vive un exterminio anunciado puesto que hace 19 años que no nace ningún niño. La esperanza de vida en el planeta tiene fecha de caducidad y la anarquía y el separatismo asolan gobiernos y países. Los hombres viven en una especie de apoplejía emocional por la que se silencian y desoyen todos los gritos de socorro que pide la sociedad a su alrededor. Esto en los países que aún conservan un mínimo de estructura social, como Inglaterra, pues en el resto, la desesperación y la pobreza hacen inviable la subsistencia. La isla de los fish&chips se convierte por arte de magia desgracia en el objetivo final de una inmigración masiva que adolece todas las precariedades económicas y vitales, habidas y por haber. Gran Bretaña no quiere que el resto del mundo devaste su “tranquila” nación y el resultado es una vorágine de represiones totalitarias, estado de sitio y congelación de tránsito por sus fronteras, convirtiendo el extrarradio de las ciudades en inmensos guantánamos cargados de recién llegados que pronto serán deportados. Nadie puede entrar, nadie quiere salir, no hay esperanza, no hay futuro... //// Podéis leer el resto de nuestra reseña en el blog...
mike 2
mike 2

184 usuarios 51 críticas Sigue sus publicaciones

3,5
Publicada el 27 de enero de 2019
"Más allá de lo atracción de su premisa, nuestros ojos se encuentran más fascinados al talento innato de Cuarón en esos magníficos planos secuencia que a su correcto pero previsible desarrollo"
Sebastián T.
Sebastián T.

7.486 usuarios 166 críticas Sigue sus publicaciones

4,5
Publicada el 18 de octubre de 2019
Hay algo en esta película que la hace muy interesante: el background o el segundo plano. Pareciera que la historia central es una excusa para mostrarnos el sufrimiento detrás, siempre muy bien capturado por la cámara de Cuarón. La crisis humanitaria, política y social que hay detrás es trasversal en toda la película, y muchas veces se roba el protagonismo. Está muy bien dirigida (cómo no), la fotografía y la edición de sonido están muy bien logrados, garantizan un buen suspenso. En síntesis, una película imprescindible, que nos muestra que la verdadera infertilidad no es humanitaria sino que social.
Sinuhe
Sinuhe

2 críticas Sigue sus publicaciones

5,0
Publicada el 11 de mayo de 2013
Imprescindible
cine
Un visitante
5,0
Publicada el 15 de enero de 2023
Una buena película, con una ficción más cercana a la realidad, sin necesidad de exagerar la visión del futuro.
Crawler
Crawler

1 críticas Sigue sus publicaciones

1,0
Publicada el 15 de agosto de 2023
Angustiosa, sin sentido y difícil.
Si bien la dirección y la parte técnica en general están bien, y la interpretación (sobre todo la de Michael Kane y Owen) son buenas, el resto es bastante malo, es una historia poco elaborada con mucho vaivén y con escenas poco desarrolladas y personajes aleatorios que no aportan nada. El sonido y en general la película provocan una gran sensación de angustia. He llegado a leer que tiene mensaje social pero no logro adaptar ese mensaje a la sociedad actual, salvo en algunos lugares o países que no son sociales. Lo más probable es que muchos espectadores o bien no se enteren o bien acaben por dejarla a medias.
decatur555
decatur555

3 usuarios 746 críticas Sigue sus publicaciones

4,5
Publicada el 31 de julio de 2026
Hijos de los hombres me ha parecido buenísima. Una maravilla de película, de esas en las que se nota que todo está pensado, trabajado y construido con una precisión enorme: el guion, la producción, la ambientación, la forma de rodar la acción y, sobre todo, el mundo en el que transcurre.

La humanidad lleva años sin que nazca un solo niño y vive convencida de que se encuentra ante su desaparición. Gran Bretaña se ha convertido en uno de los últimos países que todavía mantiene cierto orden, aunque ese orden se basa en el miedo, la represión, la propaganda y la persecución constante de los inmigrantes.

La película no pierde tiempo explicándolo todo. Basta con mirar las calles, los controles, las jaulas, los carteles y la forma en que la gente continúa con su vida para entender lo que ha ocurrido. Ese mundo no parece un decorado de ciencia ficción, sino una versión algo más extrema y terrible del nuestro.

Eso es lo que más impresiona: su futuro resulta completamente creíble. No hay grandes avances tecnológicos ni ciudades imposibles. Hay suciedad, cansancio, violencia, terrorismo, burocracia y una sociedad que ha dejado de pensar a largo plazo porque sabe que no existe una generación siguiente.

Clive Owen está magnífico como Theo. Es un hombre cansado, desengañado y aparentemente indiferente a todo. No empieza como un héroe ni muestra demasiado interés por salvar a la humanidad. Se limita a sobrevivir, beber y pasar los días dentro de una realidad que ya ha aceptado como inevitable.

Su transformación funciona porque no ocurre de golpe. Theo no cambia después de escuchar un discurso inspirador. Va recuperando poco a poco una razón para implicarse, y lo hace mientras comprende la importancia de aquello que tiene delante. Cuanto mayor es el peligro, más humano se vuelve.

La historia parte de una idea sencilla, pero enorme: en un mundo sin nacimientos, aparece una mujer embarazada. A partir de ahí, todo se convierte en una huida, aunque la película nunca se limita a ser una persecución. Cada grupo quiere utilizar ese embarazo de una manera distinta y nadie parece completamente digno de confianza.

Kee no es tratada únicamente como un símbolo. Tiene miedo, ironía, inseguridad y carácter. Sabe que lleva dentro algo capaz de cambiar el mundo, pero continúa siendo una joven atrapada en una situación que la supera. Clare-Hope Ashitey consigue darle mucha humanidad.

Julianne Moore aparece menos de lo que esperaba, aunque su personaje tiene un peso fundamental. Michael Caine también está estupendo y aporta algunos de los pocos momentos cálidos de una historia muy oscura. Su personaje representa una pequeña resistencia íntima, una manera de conservar el humor y la ternura cuando todo lo demás se ha derrumbado.

Alfonso Cuarón dirige de una forma impresionante. Hay secuencias largas que parecen suceder sin cortes y que te meten por completo dentro de la acción. La cámara no observa desde una posición segura: avanza junto a los personajes, gira, se ensucia, tiembla y obliga a sentir el peligro desde muy cerca.

La escena del coche es extraordinaria. Todo comienza de una manera casi normal y en pocos segundos se transforma en caos. La forma en que está rodada hace que parezca imposible escapar. No hay montaje rápido que esconda lo que ocurre; vemos cómo la amenaza se acerca y cómo los personajes reaccionan dentro de un espacio cerrado.

El tramo final es todavía más impresionante. La película convierte una zona urbana destruida en un campo de batalla donde cada esquina puede ocultar a un soldado, un rebelde o un civil desesperado. El sonido de los disparos, los edificios derrumbados y la cámara siguiendo a Theo crean una tensión brutal.

Pero la técnica nunca se convierte en una simple exhibición. Las tomas largas no están ahí para que admiremos al director, sino para que no podamos apartarnos de lo que sucede. Cuarón elimina la distancia cómoda entre el espectador y la violencia.

También me ha gustado mucho la manera en que trata la esperanza. No aparece como algo limpio, luminoso o sencillo. Surge en medio de la mugre, del miedo y de la muerte. La posibilidad de que nazca un niño no arregla automáticamente el mundo, pero obliga a muchos personajes a recordar que todavía podría existir un futuro.

Hay una escena en la que la violencia se detiene por un instante. No hace falta explicarla demasiado. En un mundo acostumbrado a la muerte, la presencia de algo nuevo consigue que todos recuerden, aunque solo sea durante unos segundos, lo que significa estar vivos.

Hijos de los hombres habla de infertilidad, pero también de inmigración, fascismo, terrorismo, pérdida de esperanza y del modo en que una sociedad puede acostumbrarse a tratar a ciertas personas como si no fueran humanas. Lo impresionante es que muchas de sus imágenes parecen incluso más actuales ahora que cuando se rodó.

Puede que quiera abarcar muchos temas y no desarrolle todos con la misma profundidad. Pero el mundo está tan bien construido y la historia posee tanta fuerza que eso no impide que funcione.

Es una película postapocalíptica sin necesidad de mostrar el final del mundo. El mundo sigue ahí, las ciudades continúan funcionando y la gente va a trabajar, pero algo esencial ya ha muerto. Esa normalidad dentro del desastre resulta mucho más inquietante que cualquier paisaje lleno de ruinas.

Una película magnífica, tensa, emocionante y técnicamente espectacular. Está muy bien escrita, mejor dirigida y construida con una ambición que se nota en cada plano
Arturo Jr Hurtado
Arturo Jr Hurtado

45 críticas Sigue sus publicaciones

4,5
Publicada el 11 de julio de 2026
Vamos a hablar de Children of Men un rato, esa película que muchos llaman de culto, no tan valorada en su tiempo si nos guiamos por los números de taquilla, pero sí muy aclamada, aplaudida y, para mí, absolutamente digna de ese culto que le han rendido con los años.

Empecemos por lo obvio: el director es Alfonso Cuarón, el mexicano, y tiene una identidad tan marcada que después de esta película hizo Gravity y Roma, con las que se llevó premios Óscar y montones de galardones. Pero es justo en Children of Men donde vemos los cimientos de todo lo que acabó perfeccionando su cinematografía. Aquí ya está el Cuarón que conocemos, sino que todavía nadie lo sabía.

Lo que más me atrapa es que el universo de esta película es una distopía compleja, muy escénica y casi teatral en su caos: hay batallas, hay guerra, hay escenografía suficiente para llenar diez películas. Y, sin embargo, la cámara nunca se despega de sus personajes. Lo mejor de la película es su humanismo. Aunque Cuarón trabaje con ciencia ficción (como en Gravity) o con distopía (como aquí), nunca pierde de vista al individuo. No hay un solo gran plano general, ni una sola toma que se detenga a admirar el paisaje apocalíptico solo por admirarlo. Él organiza un universo entero y después se aferra a dos o tres personajes puntuales, y ya no los suelta. Todo, absolutamente todo, pasa a través de la gente. La cámara es un testigo más de la supervivencia.

A Cuarón no le interesa mostrar el mundo: le interesa que se sienta encima de nosotros. Por algo están esos planos secuencia tan extensos, esa cámara en mano con movimientos orgánicos, esa negativa casi terca a fragmentar con cortes. Se toma su tiempo para que el público se impregne del personaje que tiene en el encuadre. Algo sencillamente hermoso.

Y lo que hace aún más increíble ese caos es lo meticulosamente organizado que está. Cada explosión, cada extra, cada vehículo, cada sonido, está coreografiado con una sutileza que no permite ver las costuras. No hay un solo fotograma que se sienta ficticio.

La película, basada en la novela homónima de . James, cambia muchísimo respecto al libro. La novela es mucho más política, más religiosa y filosófica. Si eso se hubiera trasladado a la pantalla grande, lo hubiera agradecido enormemente porque es un tipo de cine que a mí me encanta. Pero este cine de acción, esta adaptación mucho más realista física y emocionalmente, también está muy bien conseguida, e incluso terminó siendo clave para el futuro del género.

La gran intención de Cuarón, según lo que él mismo ha explicado, era hacer un presente disfrazado de futuro. Quería que el público nunca sintiera que estaba viendo algo fantástico. Por eso ignora deliberadamente el origen de la infertilidad, cómo funcionan exactamente los gobiernos ahí, o qué guerra mundial desató todo el caos. Eso es solo contexto; nunca se explica el porqué. El centro siempre es la experiencia humana. Quiso evitar el futuro colorido y espectacular, hacer lo opuesto a un Blade Runner: un mundo casi idéntico al nuestro, solo que un poquito peor. Esto terminó siendo una de sus mayores virtudes.

Detrás de todo esto hay también una investigación documental muy buena: el equipo estudió las guerras de Irak, Palestina, Bosnia, imágenes reales de refugiados y los atentados de Londres. Se nota mucho en las escenas que reproducen composiciones directamente sacadas del fotoperiodismo.

Ahí entra Emmanuel Lubezki, ya considerado en 2006 uno de los mejores fotógrafos del mundo. Junto a Cuarón desarrollaron esa filosofía de no cortar la realidad, técnica que después perfeccionaron en Gravity y The Revenant. Y de esa filosofía nacen dos de los planos secuencia más espectaculares que he visto en mi vida. El del automóvil, de unos cuatro minutos, tenía un problema no menos importante: no había espacio dentro del carro para grabar. La solución fue construir un vehículo con asientos que bajaban automáticamente, con una cámara girando 360 grados, parte del techo abriéndose y operadores escondidos debajo del coche. Tecnología creada específicamente para esa escena. Y el otro, el de la batalla, dura casi siete minutos, con explosiones, cientos de extras, disparos, tanques, edificios cayéndose y las gotas de sangre sobre el lente que son un detallazo. Los dos planos hablan de la genialidad de Cuarón para hablar sobre temas super complejos usando el lenguaje del cine de acción sin perder su esencia.

Uno de esos temas es la crisis migratoria. En este universo no existen los derechos humanos; los inmigrantes son encerrados en jaulas, en campos de concentración, transportados por militares como ganado. Y la fotografía de Lubezki acompaña el horror evitando toda iluminación artificial evidente, todo color saturado y toda composición estética. Él no quiere que la película parezca película; quiere que parezca que realmente pasó. Ni siquiera la banda sonora se hace notar: lo que domina auditivamente son los helicópteros, los llantos, los disparos, la megafonía, los gritos. Una paranoia constante que se mete por el oído.

Luego tenemos lo que, para mí, es la clave temática de la película: la infertilidad no es tanto un problema biológico, más bien es como una metáfora. Sencillo, un mundo incapaz de producir niños es un mundo incapaz de imaginar un futuro. La desesperanza es la verdadera enfermedad de este universo.

spoiler: El personaje de Clare-Hope (Kee) representa exactamente lo contrario: ella da a luz, y con esto hace que el mañana vuelva a ser imaginable. Y pese a que su embarazo introduce una dimensión casi bíblica, ella nunca se convierte en una figura sagrada o idealizada. Tiene humor, es irreverente, es vulnerable. Theo, en cambio, arranca roto: perdió a su hijo, a su matrimonio, y perdió la fe en el cambio, sobre todo cuando se entera de la muerte del chico argentino, Diego Ricardo, el ser humano más joven del mundo. Ese es su punto de partida. Su arco no consiste en recuperar la esperanza para sí mismo, sino en proteger la esperanza del mundo a través del embarazo de Kee
: es casi un héroe accidental que solo pretende cumplir con una responsabilidad que le cae encima. Julian, por su parte, representa la esperanza política, en contraste con la esperanza más humana de Theo. En esos dos páramos se nota que la película desconfía de las ideologías, pero jamás desconfía de la compasión.

Toda esta construcción se sostiene sobre una estructura bellísima. Hay un llamado a la aventura, persecución, sacrificio y resolución, pero en un viaje mucho más contenido. Children of men no tiene un gran discurso esperanzador ni hay victoria certera. spoiler: El protagonista pasa del cinismo a morir bajo una esperanza silenciosa, y la película termina justo antes de confirmarnos si el mundo se salva o no.
Ese final abierto refuerza la tesis central: la esperanza no garantiza el éxito, pero sigue siendo una decisión que uno puede tomar.
¿Quieres leer más críticas?