Connie Milligan vive en Washington en plena Segunda Guerra Mundial. Una de las cosas que se pedía a los ciudadanos americanos era que se cediera una parte del hogar a soldados, o personas que lo necesitaran. Connie decide predicar con el ejemplo, y alquila la mitad de su hogar a Benjamin Diggle, un hombre de negocios de mediana edad, quién está de paso. El contraste entre los dos es de una magnitud enorme: mientras ella es disciplinada, él es olvidadizo.
Las cosas se complicarán cuando Diggle decida alquilar la mitad de su recién adquirida parcela del hogar al Sargento Joe Carter.