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    Robin Hood: Príncipe de los ladrones
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    David Filme
    David Filme

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    3,5
    Publicada el 27 de noviembre de 2020
    "Robin Hood, Príncipe de los Ladrones" es un entretenido film de aventuras basado en el legendario personaje medieval Robin Hood, dirigido por Kevin Reynolds y protagonizado por Kevin Costner, Morgan Freeman y Alan Rickman. Al igual que el Rey Arturo y otros personajes medievales legendarios, la figura de Robin Hood contínua a la fecha deambulando en la bruma de la realidad y la ficción. La mayoría de los historiadores coinciden en hablar de más de un forajido con el apodo de “Robin Hood”, aunque existe evidencia de un tal Robert Hood en un documento legal de 1226, al que califican de “forajido” y que coincidiría con el contexto que la gran mayoría de las historias de Robin citan, a fines del reinado de Ricardo Corazón de León (1157-1199) e inicios del de su heredero, el inepto Juan Sin Tierra (1199-1216). Como sea, no hay consenso al respecto ya que hay algunas crónicas que hablan de las andanzas de un tal Hood hacia 1322 y 1324, lo que lo ubicaría en un período bastante posterior. Sin embargo, sí se trataría de un héroe popular creado por las clases bajas, como en otros cantares de gesta o narraciones populares en donde los pobres, desposeídos y perseguidos por la ley, se salen con la suya y burlan la justicia de los poderosos, aquella que sólo éstos últimos pueden comprar.

    La película como narración cumple con creces en cuanto a ritmo y exposición narrativa, a pesar de tener algunas incoherencias de este tipo. Una de las razones por las que tal vez el guión de Pen Densham y John Watson funciona en líneas generales es porque ambos son quienes se encargaron de la producción, junto a Richard Barton Lewis, de manera que el espíritu aventurero que el film respira de principio a fin, a pesar de la inclusión de elementos cómicos y románticos, termina por imponerse en la eterna y siempre efectiva exposición de héroes y villanos. En ese sentido, a pesar de que incluirá algunos elementos fantásticos, el guión intenta recrear un histórico Robin Hood, con un prólogo que lo sitúa en una mazmorra sarracena, a punto de ser mutilado por sus dementes captores. La idea de tener un compañero musulman, "poco probable", al fin de cuentas, le permite al personaje de Hood mostrarse en una faceta emocional progresiva, como es el hecho de haber enfrentado la muerte cara a cara, muy lejos de casa. De la misma forma, permite introducir algunos valores como el compañerismo, la lealtad y la tolerancia racial, elementos que sabemos eran muy poco valorados y respetados en una época en que la barbarie y la dominación eran pan de cada día.

    Otro elemento interesante del guión es el tratamiento de las razones por las que Robin de Locksley decide unirse y liderar al grupo de proscritos que se refugian en el Bosque de Sherwood. En esta ocasión, lo que moverá a Robin no será sólo un intento por recuperar un estatus noble o un atisbo de justicia y ética de liberar a los pobres del yugo del Sheriff, sino un afán de venganza cuidadosamente velado bajo una veta narrativa romántica, cuando Locksley agregue a la lista de cuentas que necesita ajustar con Nottingham que éste secuestre a la mujer que ama, la obligue a casarse e intente violarla. Uno de los elementos que se le puede criticar al guión, y dependerá siempre de cómo lo vea el espectador, es la sensación de que el personaje del Sheriff de Nottingham parezca más interesante y carismático que el del propio Robin Hood. Puede que ello se deba a que la cultura popular se haya encargado de exponer de forma más recurrente al héroe y por lo tanto no se necesite ahondar más en su personalidad, sin embargo, lo que sí se debe destacar es que George de Nottingham alcanza niveles de villano entrañable, en gran medida gracias al genio interpretativo de Alan Rickman, en una mezcla de déspota y niñote, que resulta imposible no empatizar con el público, curiosamente. El trabajo técnico, tanto la dirección de arte como los decorados, resultan efectivos a la hora de recrear la vida medieval en castillos y en el Bosque de Sherwood.

    Las actuaciones son correctas, Reynolds logró reunir un sólido reparto para el film, acertando principalmente en el reparto secundario. Kevin Costner aprueba como Robin Hood, pero en ningún caso se convirtió en el actor ícono del personaje, ni tampoco destila demasiado carisma. Morgan Freeman encarna a Azeem, un personaje simpatico y que le otorga a la cinta la cuota de seriedad y sabiduría, a pesar de ser poco probable en términos históricos. Alan Rickman personificó a George, el Sheriff de Nottingham, el carismático villano que deambula entre su espíritu tirano y una maldad con esencia pueril y antojadiza, siendo de lo mejor en cuanto a actuaciones. Mary Elizabeth Mastrantonio es Marion Dubbois, cuestionada por sus pocos atributos físicos para encarnar a la bella mujer que le quita el sueño a Robin Hood, tampoco regala una actuación destacable que acallara las críticas. Por su parte, el joven Christian Slater encarnó a Will Scarlet, quien se presenta como uno de los antagonistas directos de Robin hasta que devela su identidad. Geraldine McEwan encarna a Mortianna, la bruja que crió al Sheriff de Nottingham y su aliada diabólica. Michael Wincott como el cruel Guy de Gisbourne, primo y asesino de Nottingham. Y Nick Brimble es el simpático y leal amigo de Robin, el Pequeño Juan.

    En definitiva, una película entretenida, divertida, emocionante y familiar, con escenas espectaculares rodadas de manera muy sólida, con un tramo final excelente. Reynolds aúna acción, drama, amor, intriga y humor, mezclándolo todo de una manera que hasta parece fácil hacerlo. Gracias a su buen ritmo, la cinta es todo un ejemplo de entretenimiento de calidad al servicio de un público que puede divertirse, cuidando el contexto histórico con una buena ambientación y un sentido narrativo propio de un cuentacuentos, donde el héroe se hace aún más héroe por el camino, el bien siempre triunfa, el amor te enamora y la leyenda se engrandece.
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