Me ha entretenido, eso sí. La serie tiene ritmo, sabe dosificar la culpa, el miedo y la tensión entre las hermanas, y consigue que quieras seguir viendo qué decisión equivocada van a tomar después. Como thriller familiar funciona bastante bien, porque siempre está empujando la historia hacia delante.
El problema, al menos para mí, es que no me la termino de creer. La premisa está bien, y el dilema moral tiene gancho, pero hay algo en cómo reaccionan los personajes y en cómo se enreda todo que me resulta más de mecanismo de guion que de verdad emocional. La ves con interés, pero no acabas de entrar del todo.
Lo mejor de la miniserie está en la relación entre las tres protagonistas. Clara Galle, Paula Usero y Claudia Salas sostienen bien el conjunto y hacen que, incluso cuando la historia fuerza un poco la situación, haya una base dramática que aguante. Ahí está el corazón real de la serie.
También ayuda que sea miniserie y que no se pierda demasiado. Va directa al conflicto, mantiene la intriga y no se recrea más de la cuenta. Eso hace que se vea rápido y que, aunque no me haya convencido del todo, tampoco se me haya hecho pesada.
Aun así, me deja una sensación un poco rara. Tiene ingredientes para ser más potente de lo que acaba siendo: secreto familiar, culpa, miedo, decisiones desesperadas… pero al final se queda en una serie eficaz, sí, aunque no especialmente sólida ni demasiado creíble cuando la miras con un poco de distancia.
En conjunto, me ha parecido una miniserie entretenida, fácil de ver y con suficientes giros como para mantener el interés, pero no me la creo del todo y eso le resta fuerza. Se ve bien y se olvida bastante rápido.