Tras dos años alejada de su profesión por una tragedia personal, Suzanne Bien-Aimé vuelve como psiquiatra al Hospital Mont-Royal. Allí se tiene que enfrentar a pacientes con historias que reflejan su propio duelo, desafiando su estabilidad emocional.
Mientras intenta reconstruir su vida y su identidad profesional, descubre que la empatía puede ser sanadora y destructiva a partes iguales. En este entorno tan complejo, cada sesión se convierte en un equilibrio entre ayudar a otros y enfrentarse a sus propias heridas.