Tras la Segunda Guerra Mundial, la ciudad alemana de Núremberg fue escenario de un juicio histórico: 21 altos mandos nazis enfrentaron cargos por crímenes contra la humanidad.
El fiscal principal, el estadounidense Robert Jackson, actuó en nombre de EE. UU., Gran Bretaña y la URSS. Estos juicios marcaron un precedente clave en el derecho internacional y en la lucha por la justicia tras los horrores del nazismo.