La Segunda Guerra Mundial, el conflicto más devastador de la historia, dejó una huella imborrable en la humanidad. Con millones de víctimas y naciones enteras arrasadas, estuvo marcada por el ascenso de Hitler, la expansión del nazismo y los horrores indescriptibles del Holocausto.
Este periodo oscuro no solo transformó el mapa político y social del planeta, sino que también dejó profundas cicatrices cuya memoria y consecuencias aún perduran en la actualidad, recordándonos la fragilidad de la paz.