Durante más de veinte años, Pelayo ha luchado contra el narcotráfico como parte de operaciones especiales, pero ahora su misión cambia de rumbo: seguir la ruta de la droga y adentrarse en territorios dominados por el crimen y la violencia.
Desde las calles de Buenaventura hasta los ríos del Pacífico y las montañas del Valle del Cauca, se une a unidades de élite del ejército colombiano en su combate diario contra el poder del narcotráfico y sus redes, enfrentando de cerca la brutalidad de este mundo.