Narcos
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4,2
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48 Críticas del usuario

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cine
Un visitante
Crítica de la serie
2,5
Publicada el 17 de abril de 2016
La serie hubiera sido excelente si el actor Pablo Escobar lo hiciera un colombiano, no un actor brasileño, es tan difícil centrarse al escuchar el acento tan marcado que no tiene nada que ver con el colombiano.. Eso es algo que no puedo entender, hay muchos buenos actores ahi.
Alfredo C.
Alfredo C.

30 usuarios 21 críticas Sigue sus publicaciones

Crítica de la serie
4,5
Publicada el 7 de enero de 2017
Me ha enganchado desde el primer capítulo, personajes llenos de carisma y una historia cercana a la realidad (pese a elementos ficticios de los que ya nos informan al principio). Me he quedado con ganas de ver más, salgo a la calle hablando como Pablo. Tengo un problema. Ayuda. Nah, ahora en serio, creo que la serie debió acabar con el último capítulo de la segunda temporada, aunque tengo curiosidad por ver como continua.
nukiesj
nukiesj

18 usuarios 18 críticas Sigue sus publicaciones

Crítica de la serie
2,0
Publicada el 5 de febrero de 2016
No me parece emocionante ni mucho menos, vi tres capítulos (porque me hablaron bien de ella) y no pude seguir, entiendo que están contando la vida real de una persona y etc etc pero no engancha, no te intriga, es muy sosa vaya!parece un documental...
paula g.
paula g.

878 usuarios 84 críticas Sigue sus publicaciones

Crítica de la serie
5,0
Publicada el 26 de marzo de 2017
Muy buena serie con unos actores impresionantes. La he visto un par de veces y no me canso de verla. No defraudará
Lopez tercero
Lopez tercero

15 usuarios 16 críticas Sigue sus publicaciones

Crítica de la serie
4,5
Publicada el 17 de mayo de 2016
buena pero demasiado corta para tanta vida e historia de Pablo escobar y el cartel de Medellín. Esta por debajo de la serie colombiana El patron del mal .
Carlos González
Carlos González

32 usuarios 22 críticas Sigue sus publicaciones

Crítica de la serie
4,0
Publicada el 8 de septiembre de 2015
Gran mini Serie... Y muy entretenida... Recomendada al que le guste ver los cambios de La vida; y aun es así. Si o si con dinero se compra todo... Felicidades
Juantfilms
Juantfilms

64.645 usuarios 343 críticas Sigue sus publicaciones

Temporada 2 crítica
3,5
Publicada el 18 de septiembre de 2016
Crítica de la 2º temporada de Narcos

Segunda e increíble temporada de Narcos en la que despedimos a el gran Pablo Escobar y a la impresionante actuación que ha hecho Wagner Moura en estas dos temporadas, ha marcado mucho y cuándo digan Pablo Escobar lo primero que te vendrá a la cabeza será Wagner Moura, porque se ha convertido en el patrón 100%. Por cierto para la gente que no se entera de nada, esto no es un spoiler, si sabes un poquito de cultura sabrás que mataron a Pablo Escobar y Narcos no solo trata sobre Pablo Escobar.

En la primera temporada pudimos ver al bueno del patrón y como construía su imperio, pero en esta segunda temporada vemos como el negocio va a pique y todo el mundo va en contra de Pablo, la DEA, los Pepes y el cártel de Cali cada vez están más encima dejándolo acorralado y solo, es una segunda temporada más visceral vemos una excelente actuación en la que nos muestra al monstruo y desesperado de Pablo Escobar luchar por no rendirse y acabar con todos hasta que le llega su fin (Plata o Plomo). Excelentísima y completa temporada con 10 capítulos cargados de historia, con esta serie no te da tiempo a aburrirte ni un minuto.
Juantfilms
Juantfilms

64.645 usuarios 343 críticas Sigue sus publicaciones

Temporada 1 crítica
3,5
Publicada el 21 de agosto de 2016
Aquí tenemos otra serie original de Netflix y otra gran serie, Netflix no para de hacer las cosas bien y apostar por series nuevas, habrá productores que estén rabiando en sus casas.

Primera temporada que habla sobre Pablo Escobar y toda su historia, que todo eso conlleva a asesinatos, drogas, peleas, explosiones, sobornos, atentados, masacres, etc… Es una serie con un ritmo muy fluido, con personajes sorprendentes, actuaciones excelentes, visualmente es muy buena, con un puntazo que es verla en VO porque los colombianos hablan castellano y los americanos inglés (por fin como debe ser, nada de colombianos ingleses) y tiene muchos giros inesperados, vamos que me ha flipado la serie, recomendadísima.
cine
Un visitante
Crítica de la serie
5,0
Publicada el 8 de septiembre de 2016
Excelente serie a pesar de que se omiten muchos delitos y puntos importantes en ña vida de pablo escobar, nos da a entender el punto de vista distinto de lo q nos muestra Colombia y narra la historia de dos agentes de la DEA
cine
Un visitante
Crítica de la serie
5,0
Publicada el 12 de abril de 2016
Serie con tintes de documental, buena banda sonora, buenas caracterizaciones, buena historia. Me encanto.
cine
Un visitante
Crítica de la serie
4,0
Publicada el 19 de octubre de 2016
Gran serie.. es brutal, y si la llevas de la mano con la serie Pablo Escobar, está tiene más dramatización, y ficción, la de pablo escobar es real... Merece la pena verla, es una gran serie... 
cine
Un visitante
Crítica de la serie
4,5
Publicada el 13 de octubre de 2015
Esta muy bien. te dan ganas de ir devorando los capítulos y se la presion que ejercía claramente Escobar sobre el gobierno
cine
Un visitante
Crítica de la serie
5,0
Publicada el 2 de noviembre de 2015
Serie excepcional. Cada capítulo te va enganchando. Buena caracterización de los personajes y un argumento digno de una película de gánster ,100% recomendable.
decatur555
decatur555

3 usuarios 913 críticas Sigue sus publicaciones

Temporada 1 crítica
4,5
Publicada el 11 de septiembre de 2026
La primera temporada funciona porque entra en la historia con una mezcla muy poderosa de velocidad, morbo, contexto histórico y sensación de peligro constante. No se limita a contar el ascenso de Pablo Escobar como si fuera una biografía criminal al uso, sino que intenta mostrar cómo un hombre, un negocio y un país entero empiezan a enredarse hasta que ya no hay manera limpia de separar política, dinero, violencia, policía, familia y miedo. Tiene algo de serie de gangsters, algo de documental acelerado y algo de tragedia anunciada. Sabes que todo va a acabar mal, pero la narración tiene tanta energía que es difícil apartarse.

Lo que más engancha es la manera en que convierte una historia enorme en algo muy fácil de seguir. La voz en off, las imágenes de archivo, los saltos temporales y esa estructura casi de informe policial le dan un aire de “esto ocurrió así”, aunque sepamos que toda ficción ordena, resume y simplifica. Ese tono de crónica le viene muy bien porque permite abarcar muchas cosas sin perder ritmo: los primeros negocios, la entrada de la cocaína, el crecimiento del poder, la respuesta de Estados Unidos, la corrupción política, los sicarios, los jueces amenazados, los periodistas, la gente corriente atrapada en medio. Es una temporada muy entretenida, pero también deja la sensación de estar viendo cómo se normaliza lo monstruoso.

Wagner Moura es la gran fuerza del conjunto. Su Escobar no funciona solo porque sea violento, sino porque mezcla rasgos que deberían chocar y sin embargo conviven: puede ser familiar, vulgar, seductor, infantil, calculador, brutal y profundamente imprevisible. La serie no lo convierte en un demonio abstracto, y eso lo hace más inquietante. A veces parece un hombre que quiere ser querido; otras, alguien capaz de destruirlo todo si el mundo no se adapta a su voluntad. Esa contradicción es lo que sostiene muchos episodios. Lo miras sabiendo lo que es, pero entiendes por qué tanta gente a su alrededor podía temerlo, necesitarlo, admirarlo o aprovecharse de él.

También me gusta que la temporada no intente presentar a los estadounidenses como héroes puros. La DEA tiene peso, claro, y la mirada de Steve Murphy organiza gran parte del relato, pero lo interesante está en que la serie no se queda solo en la persecución policial. Muestra un tablero mucho más sucio. Los agentes quieren atrapar al criminal, pero no siempre comprenden el país en el que se mueven. El Estado colombiano aparece desbordado, infiltrado, dividido y obligado a tomar decisiones imposibles. Y en medio queda una sociedad que paga el precio real: bombas, asesinatos, miedo, silencio y una sensación de que el poder ya no está donde debería estar.

La temporada tiene defectos, pero son defectos ligados a su propio mecanismo. La voz en off a veces explica demasiado y empuja al espectador de la mano cuando quizá bastaría con dejar respirar las escenas. Algunos personajes quedan más como piezas de tablero que como personas completas. Y esa mezcla entre documento, thriller y espectáculo puede ser problemática, porque la violencia resulta muy atractiva visualmente aunque la historia quiera denunciarla. Hay momentos en los que uno se pregunta si la serie está mostrando el horror o también disfrutando un poco de su potencia cinematográfica. Pero incluso esa tensión forma parte de lo incómoda que resulta.

Vista como inicio, me parece una temporada magnífica. Tiene ritmo, identidad visual, una interpretación central enorme y una capacidad muy fuerte para convertir un episodio histórico complejo en televisión adictiva. Quizá no sea siempre sutil, quizá simplifique, quizá dependa demasiado de la narración para ordenar un material inmenso, pero funciona con una eficacia brutal. Lo mejor es que, debajo del atractivo del criminal famoso, ya empieza a aparecer la idea que luego hará crecer la serie: el monstruo importa, sí, pero más aún importa la maquinaria que lo permite. Y esa primera intuición convierte la temporada en algo más que el retrato de un capo: es el comienzo de una enfermedad que nadie sabe detener.
decatur555
decatur555

3 usuarios 913 críticas Sigue sus publicaciones

Temporada 2 crítica
4,5
Publicada el 11 de septiembre de 2026
La segunda temporada ya no tiene la electricidad del descubrimiento, pero gana una tristeza más densa. Después del ascenso, del dinero, del poder y de la sensación de monstruo imparable, lo que queda es el cerco. La historia se vuelve más cerrada, más oscura, más consciente de que todo camina hacia un final inevitable. Ya no vemos tanto la construcción del mito como su desgaste: un hombre perseguido, una familia atrapada, un país roto y un sistema que, para acabar con la violencia, empieza a aceptar formas de violencia cada vez más turbias. Esa es la parte que más me interesa: no solo si lo van a atrapar, sino en qué se convierte todo el mundo mientras intenta hacerlo.

Wagner Moura sigue siendo enorme. En esta temporada su Escobar pierde parte de la energía expansiva de la primera, pero gana en encierro, paranoia y cansancio. Sigue siendo brutal, peligroso e imprevisible, pero también aparece más solo, más acorralado, más dependiente de su propia leyenda. La serie no lo absuelve nunca, pero tampoco lo reduce a una máquina de matar. Lo muestra con su familia, con sus miedos, con sus delirios de grandeza y con esa mezcla tan inquietante de ternura doméstica y crueldad monstruosa. Esa contradicción continúa siendo una de las grandes fuerzas de la serie: puedes entender sus afectos sin olvidar en ningún momento el horror que provoca.

La temporada funciona muy bien como relato de persecución. Cada episodio aprieta un poco más la cuerda. Los enemigos se multiplican, las alianzas se ensucian, las traiciones pesan más y la sensación de salida imposible va creciendo. Ya no hay tanto vértigo de expansión, sino una especie de cuenta atrás moral. La policía, la DEA, los políticos, los paramilitares, los rivales y los informadores se mueven en un tablero cada vez más contaminado. Y ahí la serie mejora respecto a una simple historia de buenos y malos, porque deja claro que perseguir a un monstruo no convierte automáticamente en limpio a quien lo persigue. A veces, para entrar en el barro, todos acaban cubiertos de barro.

También me gusta que la segunda temporada dé más espacio a las consecuencias. La familia de Escobar ya no aparece solo como refugio sentimental del criminal, sino como parte de una cárcel construida por él mismo. Los que le rodean viven de su poder, pero también están condenados por ese poder. Y Colombia entera parece funcionar bajo esa presión: llamadas, bombas, huidas, recompensas, miedo, gente que calla porque hablar puede matarla. La serie tiene un talento especial para convertir la historia reciente en thriller, pero lo mejor es cuando no se olvida de que detrás del thriller hay muertos reales, heridas reales y una sociedad obligada a convivir con el terror como si fuera clima.

No todo funciona con la misma fuerza. La voz en off sigue ordenando demasiado y en algunos momentos parece que la serie no confía lo suficiente en sus imágenes. Algunos personajes secundarios aparecen y desaparecen según la necesidad del relato, y la estructura de persecución puede volverse algo reiterativa: Escobar se mueve, lo buscan, alguien traiciona, alguien muere, el cerco se estrecha. Pero esa repetición también tiene sentido, porque la temporada habla precisamente de desgaste. No es tan sorprendente como la primera, quizá tampoco tan renovadora como será la tercera, pero tiene una intensidad muy clara y una atmósfera cada vez más amarga.

El tramo final me parece muy potente porque no lo presenta como una victoria luminosa. Sí, hay una culminación esperada, casi inevitable, pero la sensación que deja no es exactamente alivio. Es más bien vacío. Después de tanto horror, de tanta muerte y de tanta corrupción, el final de un hombre no puede limpiar todo lo que ese hombre ayudó a pudrir. La serie entiende bien esa idea: el cadáver puede cerrar una etapa, pero no cura el país ni desactiva el negocio. Por eso esta temporada me parece tan importante dentro del conjunto. Es el fin del mito de Escobar, sí, pero también la confirmación de que el problema siempre fue más grande que él.

Al final, es una segunda temporada muy sólida, más sombría y más fatalista que la primera. Quizá menos explosiva, quizá algo más pesada en su estructura, pero también más adulta en su manera de mirar las consecuencias. Mantiene la tensión, aprovecha magníficamente a Wagner Moura y convierte la caída en una historia de encierro, paranoia y contaminación moral. Me gustó porque no se limita a esperar el momento famoso, sino que hace sentir el precio de llegar hasta él. Y cuando todo termina, lo que queda no es la satisfacción de haber visto caer al malo, sino la certeza incómoda de que una maquinaria así no desaparece con un solo cuerpo en un tejado.