La serie retrata la vida de los residentes de un edificio en São Paulo, donde la rutina se rompe cuando Paulinho, un niño con discapacidad mental, comienza a gritar por las noches. El hecho divide a los vecinos entre la empatía y la intolerancia, obligándolos a relacionarse más allá de la simple convivencia.
Entre prejuicios y la búsqueda de comprensión, la comunidad se enfrenta a sus propios límites y muestra lo frágiles que son las relaciones humanas.