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Un visitante
Crítica de la serie
4,0
Publicada el 24 de mayo de 2020
Es una serie que mejora capítulo a capítulo. Que podría haber aceptado más temporadas. No es la típica serie de zombis, ni una comedia familiar...es una mezcla de géneros filmada con clase estilo y gran creatividad. Una pena que se cancelase. Aunque su final es fantástico.
Para mí fue una grata sorpresa, ya que mezclan con acierto el humor de una comedia, con algo de acción, un poco de gore y situaciones desternillantes que arrancan más de una carcajada. Muy aconsejable
La peor serie que vi desde hace años, una pérdida absoluta de tiempo teniendo en cuenta el calibre de actores que pusieron, y la plata que se nota que envirtieron.. el humor totalmente sobreactuado, muchas escenas de muy mal gusto, desagradables y sangrientas sin necesidad (porque una cosa es humor negro y otra es revolverte el estómago) y lo peor es que hay segunda temporada por lo que leí, lo cual es triste teniendo en cuenta la cantidad de series buenas que nunca llegaron a eso.. Netflix le pifio feo esta vez.. Recomendación, no pierdan el tiempo mirándola, hay comedias mucho mejores como lucifer, o the unbreakable kimmy schmitd, saludos
Había leído tantas cosas buenas sobre Santa Clarita Diet que empecé a verla esperando encontrar una de las mejores comedias de los últimos años. Una serie disparatada, brillante, original y muy divertida. El problema de llegar con esas expectativas es que, cuando lo que encuentras es una comedia simpática pero bastante simple, la decepción acaba siendo enorme.
La premisa tiene gracia. Sheila es una agente inmobiliaria de Santa Clarita que, de un día para otro, descubre que está muerta, aunque continúa caminando, hablando y llevando una vida aparentemente normal. Solo existe un pequeño inconveniente: necesita comer carne humana. Su marido Joel y su hija Abby intentan adaptar la vida familiar a esta nueva situación mientras buscan una explicación y una posible cura.
La mezcla de familia suburbana, zombis, asesinatos y problemas cotidianos daba para muchísimo. Y al principio hay momentos que funcionan. El contraste entre la educación exagerada de los protagonistas y las barbaridades que cometen tiene cierta gracia, y la serie aprovecha bien la imagen de una urbanización tranquila donde detrás de cada puerta puede esconderse cualquier cosa.
Drew Barrymore resulta simpática y se entrega completamente al tono absurdo. Se nota que se lo está pasando bien y su transformación de mujer contenida a persona impulsiva, sexualmente liberada y completamente desatada tiene algunos buenos momentos. Timothy Olyphant es quien más me ha gustado. Su desesperación, sus nervios y la manera en que intenta fingir que todo es normal sostienen muchas escenas.
También funciona bastante bien la relación entre ambos. No estamos ante un matrimonio que se rompe por la aparición del monstruo, sino ante una pareja que intenta seguir unida mientras aprende a descuartizar cadáveres y ocultar pruebas. Ese compromiso tiene algo divertido e incluso tierno.
Pero la serie apenas me ha hecho gracia. Hay alguna situación simpática y algún diálogo bueno, pero esperaba reírme muchísimo más. El humor insiste demasiado en la misma fórmula: alguien dice una barbaridad con tono educado, Joel entra en pánico, Sheila actúa como si todo fuera normal y aparece una cantidad enorme de sangre. Al principio sorprende; después se convierte en rutina.
La historia tampoco es especialmente compleja. Cada nueva dificultad suele resolverse con otro problema parecido, otro cadáver, otra mentira o un nuevo personaje relacionado con el origen de Sheila. La mitología va creciendo, pero no siempre hace que la serie sea más interesante. En ocasiones parece que solo sirve para alargar una premisa que quizá habría funcionado mejor con menos episodios.
Los personajes secundarios tienen energía, especialmente Abby y Eric, aunque sus tramas adolescentes a veces parecen pertenecer a otra serie. Hay capítulos en los que la historia principal se detiene mientras todos repiten las mismas discusiones y toman decisiones cada vez más absurdas.
No me molesta que sea exagerada ni que no pretenda ser profunda. El problema es que tampoco me parece tan ingeniosa como su reputación indica. La sátira sobre la vida suburbana, el matrimonio, el trabajo inmobiliario y las apariencias está ahí, pero no llega demasiado lejos. Todo es ligero, rápido y fácil de ver, pero también bastante superficial.
Y la cancelación deja la historia sin un cierre real, lo que empeora la sensación. Después de tres temporadas desarrollando su propia mitología, la serie termina cuando todavía quedaban muchas cosas por resolver. No es culpa de sus creadores, pero sí afecta a la experiencia completa.
Santa Clarita Diet no es mala. Tiene una premisa divertida, dos protagonistas con química, bastante ritmo y algunos momentos realmente buenos. Pero no he encontrado esa obra maestra de la comedia de terror que parecía prometer todo el mundo.
Se deja ver, entretiene por momentos y poco más. Tanta fama terminó jugando en su contra.