Me ha gustado mucho la serie. Desde bastante pronto encuentra un ritmo que engancha y, a diferencia de otras del mismo género, aquí casi no hay esos valles donde todo se frena y se vuelve pesado. Siempre está pasando algo, siempre hay conflicto, persecución, peligro o alguna decisión que empuja la historia hacia delante.
También me gusta que funcione tan bien como serie de mutantes sin depender de los nombres más famosos de los X-Men. Tiene su propio espacio y su propia identidad, y eso le da bastante mérito. La parte de la familia, además, le sienta bien, porque hace que todo tenga una base emocional bastante clara desde el principio.
Lo que mejor funciona es la tensión continua. La serie sabe mantener esa sensación de amenaza y de huida constante, y eso hace que se vea con mucha facilidad. Incluso cuando entra más de lleno en la mitología o en los conflictos entre grupos, sigue teniendo un pulso bastante entretenido.
Sí creo, eso sí, que tiene demasiados personajes. A ratos pasa un poco lo mismo que en algunas versiones de X-Men de Bryan Singer: hay tanta gente, tantos poderes y tantas subtramas, que no todos terminan teniendo el peso o el desarrollo que merecen. No molesta siempre, pero se nota.
Aun con eso, el reparto funciona bien y la serie consigue que te impliques en bastante de lo que está ocurriendo. No todo está al mismo nivel y hay decisiones o líneas argumentales algo más flojas, pero en general mantiene bastante bien el tipo.
En conjunto, me parece una serie muy disfrutable, con tensión, buen ritmo y suficiente personalidad propia como para no quedarse en simple derivado televisivo de los X-Men. Tiene defectos, sí, pero a mí me ha gustado mucho.