Me ha parecido una serie muy entretenida, pero no solo por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta. Desde el principio tiene algo incómodo, extraño y bastante adictivo. Parece que vas a ver una historia de vacaciones de ricos en un resort paradisíaco, pero enseguida ves que en realidad va de otra cosa: de egoísmo, de privilegio, de frustración y de toda esa suciedad emocional que la gente intenta esconder detrás de una sonrisa cara.
Gran parte de lo bien que funciona está en los actores. El casting es magnífico y, además, la dirección sabe perfectamente qué hacer con ellos. No hay casi nadie fuera de tono. Todos entienden el tipo de serie que están haciendo, ese equilibrio entre sátira, incomodidad, comedia negra y drama más o menos soterrado. Y eso hace que incluso los personajes más odiosos resulten interesantes de mirar.
También me gusta mucho la producción y la puesta en escena. El hotel, los paisajes, la música, el ambiente aparentemente idílico… todo contribuye a crear una sensación muy concreta: la de un paraíso bonito por fuera, pero lleno de tensión por dentro. La serie sabe aprovechar muy bien ese contraste entre lujo y podredumbre moral, entre belleza visual y malestar constante.
Lo mejor es que no necesita grandes giros ni una trama exageradísima para atraparte. Le basta con observar a los personajes, ponerlos a convivir y dejar que se vayan retratando solos. Ahí es donde Mike White demuestra mucho pulso, porque consigue que conversaciones aparentemente pequeñas estén cargadas de veneno, de ironía o de tristeza.
Sí creo que a veces la serie disfruta tanto de su cinismo que se recrea un poco en él, pero en general lo compensa bien porque también hay humanidad, incomodidad real y momentos en los que ves que no se está riendo solo de sus personajes, sino de una forma entera de vivir y de mirar el mundo. Por eso funciona mejor de lo que podría haber funcionado si se hubiera quedado solo en caricatura.
En conjunto, esta primera temporada me ha parecido una serie muy bien hecha, muy bien interpretada y muy eficaz en su mezcla de sátira social, humor negro y retrato incómodo de clase. No me parece una obra maestra absoluta, pero sí una serie con mucha personalidad y con bastante más fondo del que aparenta al principio.