Está muy bien. Vuelve a ser otro White Lotus, sí, pero cambia lo suficiente como para no sentirse repetido sin más. Esta vez Italia le da a todo un aire todavía más seductor: el hotel, el mar, los interiores, la luz, la fotografía… visualmente es una maravilla, y la serie sabe aprovechar ese decorado de lujo para volver a hablar de deseo, poder, dinero, sexo y miseria moral.
De nuevo, una de sus mayores virtudes está en los actores. El reparto es muy bueno y los personajes están muy bien trabajados, con más capas de las que parecen tener al principio. La serie vuelve a hacer eso tan suyo de presentarte gente más o menos odiosa y conseguir, aun así, que no puedas dejar de mirarlos. No porque caigan bien, sino porque están escritos con bastante mala leche y bastante verdad.
Si la primera temporada tenía un nervio más directo, aquí me parece que todo va más lento, más sensual y más venenoso. Hay menos estallido inmediato y más tensión soterrada, más juego de apariencias, más manipulación emocional y sexual. Puede que por eso a algunos les parezca menos afilada, pero a mí me funciona porque va creando una incomodidad muy constante.
También creo que esta segunda temporada amplía bien el foco. No se queda solo en la sátira de clase o en el turismo de lujo, sino que se mete mucho más en las relaciones de pareja, en la masculinidad, en el deseo, en las fantasías que la gente proyecta sobre los demás y sobre sí misma. Ahí Mike White vuelve a demostrar que sabe observar a sus personajes con bastante crueldad, pero también con inteligencia.
Es verdad que tarda algo más en arrancar y que no tiene siempre el mismo impacto sorpresa que la primera, porque ya conoces el mecanismo. Pero una vez entra en materia, mantiene muy bien el tono y acaba encontrando su propia personalidad. No intenta copiar Hawaii en Sicilia, sino hacer otra variación con otro ritmo, otra temperatura y otro tipo de veneno.
En conjunto, me ha parecido una segunda temporada muy sólida, muy bien interpretada y bellísima a nivel visual. Quizá no me sorprendió tanto como la primera por pura novedad, pero me parece igual de disfrutable y, en algunos aspectos, incluso más refinada.