Mi reno de peluche
Críticas de usuarios
Críticas de Medios
Nota media
3,8
69 notas

3 Críticas del usuario

5
0 crítica
4
1 crítica
3
1 crítica
2
1 crítica
1
0 crítica
0
0 crítica
Ordenar por
Mejores críticas Últimas críticas Usuarios que han publicado más críticas Usuarios con más seguidores
Ozonero
Ozonero

113.367 usuarios 1.427 críticas Sigue sus publicaciones

Crítica de la serie
3,5
Publicada el 12 de junio de 2024
Original y retorcida miniserie basada en una experiencia real del creador y protagonista con una desconocida a la que un día invitó a un té que no podía pagar. La historia es muy interesante y desde el punto de vista psicológico abarca distintas situaciones o perspectivas y vemos la historia girar mientras la voz en off del protagonista nos va contando cómo se siente, y plantea incógnitas como por ejemplo si, a veces, no somos nosotros mismos quienes no queremos salir de una situación determinada que nos está creando problemas. La co-protagonista está tremendamente convincente y los episodios se devoran con bastante rapidez.
Paula Marquesto
Paula Marquesto

2 usuarios 55 críticas Sigue sus publicaciones

Crítica de la serie
2,5
Publicada el 23 de junio de 2024
Por momentos me exasperaba el protagonista, no podía creer que fuera tan necesario para el sufrir y humillarse
decatur555
decatur555

1 usuario 296 críticas Sigue sus publicaciones

Crítica de la serie
4,0
Publicada el 26 de diciembre de 2025
Hay series que empiezan como una incomodidad leve y acaban convirtiéndose en algo que cuesta sacarse de encima. Mi reno de peluche es exactamente eso. Al principio engancha casi sin esfuerzo: capítulos cortos, ritmo ágil y una sensación constante de “esto se me está yendo de las manos, pero quiero ver hasta dónde llega”. Y lo hace sin trampa, porque lo que propone es tan extraño como honesto.

Lo más interesante es cómo juega con el tono. Empieza rozando la comedia incómoda, incluso el absurdo, y poco a poco va dejando que se cuele algo mucho más oscuro. No hay giros diseñados para impresionar, sino una escalada emocional que se va volviendo cada vez más asfixiante. Te ríes, sí, pero esa risa dura poco. En cuanto te das cuenta, ya estás en otro sitio, uno bastante más incómodo.

La serie funciona porque no simplifica nada. No busca personajes ejemplares ni víctimas “perfectas”. Todo es más confuso, más humano y, por eso mismo, más perturbador. Hay decisiones difíciles de entender, contradicciones constantes y una sensación muy clara de estar viendo a alguien exponerse sin red, sin intentar quedar bien contigo como espectador.

Richard Gadd sostiene todo el peso de la historia con una valentía poco habitual. Su trabajo es físico, emocional y, a ratos, casi doloroso de mirar. No actúa para gustar ni para generar compasión fácil. Se limita a mostrar, a veces de forma brutal, lo que ocurre cuando el trauma, la necesidad de afecto y la culpa se mezclan sin control.

A nivel narrativo, el formato corto juega muy a favor. No hay relleno ni episodios de transición. Cada capítulo empuja un poco más, y cuando termina uno, cuesta no darle al siguiente. No porque sea cómoda, sino porque necesitas entender qué está pasando, incluso cuando intuyes que no habrá respuestas tranquilizadoras.

No es una serie para todo el mundo ni pretende serlo. Es incómoda, tensa y deja poso. Pero precisamente por eso funciona tan bien. Mi reno de peluche no busca entretener sin más: te agarra, te remueve y te obliga a mirar de frente cosas que normalmente preferimos esquivar. Y eso, hoy en día, no es nada habitual.