El detective Jimmy McNulty, con el apoyo del juez Daniel Phelan, consigue abrir una investigación sobre una gran organización de tráfico de drogas en la ciudad tras la absolución de D'Angelo Barksdale de los cargos de asesinato a causa del cambio de testimonio de uno de los testigos clave. Con la sospecha de que dicho testigo ha sido intimidado por los miembros del imperio del narcotráfico liderado por Avon Barksdale -tío de D'Angelo-, McNulty se plantea por qué no se han investigado anteriormente las actividades criminales del clan Barksdale, basadas en su mayoría en el tráfico de estupefacientes pero que incluyen varios homicidios sin resolver.
El juez Phelan toma cartas en el asunto y hace llegar su preocupación a los máximos responsables del departamento de policía que, avergonzados, comienzan la tan necesaria investigación. Sin embargo, debido a la incompetencia y mal funcionamiento del cuerpo, la investigación se presenta más como una forma de calmar a Phelan que con objetivos reales. Una lucha interna constante se produce a lo largo de la investigación entre los oficiales más motivados y sus superiores, que siempre parecen arruinar todo avance que les acerque a los Barksdale. Mientras, el comandante Cedric Daniels intenta actuar como mediador entre los dos grupos de policías con ideas opuestas.
