Tulsa King me ha encantado. No será la serie más profunda, más innovadora ni más perfecta del mundo, pero tiene algo que muchas otras no tienen: carisma, ritmo y una forma muy consciente de divertirse con su propio planteamiento. Y eso, en un panorama lleno de series que van de importantísimas sin serlo tanto, se agradece muchísimo. Aquí se nota desde el principio que la serie sabe muy bien lo que quiere ser y no pierde el tiempo fingiendo otra cosa.
Gran parte de su encanto está en ese toque socarrón que la recorre de arriba abajo. Dentro del universo de Taylor Sheridan, que tantas veces tiende a la gravedad, al gesto seco y a la dureza constante, Tulsa King entra con una energía más juguetona, más ligera y bastante más graciosa. No renuncia al crimen, a la violencia ni a los ajustes de cuentas, pero lo mezcla con un humor muy agradecido que hace que todo entre mejor y que la serie tenga una personalidad propia muy clara.
Y luego, claro, está Stallone. La serie funciona porque él la sostiene de maravilla. Tiene presencia, tiene oficio, tiene ironía y ese tipo de carisma que no se puede fabricar. Su personaje tiene algo de viejo lobo, algo de dinosaurio desplazado y algo de superviviente con más tablas que todos los demás juntos. Y Stallone sabe jugar con todo eso sin caer en la autoparodia. Está muy bien porque no solo impone, también tiene gracia, vulnerabilidad y una forma muy natural de ocupar la pantalla.
Además, la serie sabe rodearlo bastante bien. Los secundarios acompañan, el tono está bastante controlado y la mezcla de drama mafioso, comedia seca y choque cultural funciona mejor de lo que podría parecer. No todo es brillante, eso sí. Hay momentos algo caricaturescos, algunas situaciones bastante inverosímiles y cosas que dependen más del encanto general que de una escritura impecable. Pero, sinceramente, en una serie como esta eso pesa menos si el conjunto te atrapa.
Lo importante es que Tulsa King se deja ver con un gusto tremendo. Tiene ese punto de serie clásica, de personaje central fuerte, de conflictos directos y de entretenimiento bien servido. No quiere reinventar el género, pero sí darle un giro más simpático, más relajado y más disfrutable. Y eso le sienta muy bien. En cierto modo, hasta se agradece que no aspire a parecer más trascendente de lo que realmente es.
Por eso me gusta tanto. Me parece una serie con muchísimo encanto, muy entretenida y con un Stallone enorme al frente, que demuestra que todavía puede cargar con una producción entera sobre los hombros. Esa mezcla de mafia, humor, veteranía y mala leche le da una identidad muy especial. Ojalá estrenen pronto la temporada 4, porque es de esas series con las que uno está muy a gusto y siempre quiere seguir un poco más.