Tres años después, Ana y Daniel intentan rehacer sus vidas, pero el narcotráfico vuelve a cruzar sus caminos y los coloca en bandos enfrentados. Daniel acepta embarcarse por última vez para ayudar a su padre, mientras Ana regresa a Cambados para colaborar con el clan rival de los Padín. Con decisiones que amenazan con destruirlo todo, ambos arriesgan el futuro del clan, y también su propia relación.