De esas series que atrapan desde el SEGUNDO capítulo y no te sueltan (El primer capitulo, a modo presentación es algo lento), con una intensidad que te deja pegado al sofá. Los personajes están muy bien trabajados, cada uno muestra sus dudas, sus miedos, carencias y motivaciones de forma auténtica. Me gusta mucho cómo el agente principal, Mark Ruffalo, transmite el conflicto interno y las malas decisiones que acaban teniendo consecuencias muy humanas.
No ves solo a un actor, ves a una persona real, alguien que se equivoca y a veces actúa sin pensar, creo que lo han clavado bien…
La conexión entre todos los personajes es perfecta; sus historias se entrelazan aportando mucha fuerza a toda la trama. En los momentos clave, la serie alcanza un nivel de intensidad brutal y hay escenas que directamente te erizan la piel.
Me gusta que el ritmo no decae y aunque tiene algunos monólogos y partes más pausadas, siento que aportan profundidad. Es cierto que hay bastantes subtramas, pero al final todo encaja y hace que la historia principal destaque aún más.
Sin duda, una miniserie altamente recomendable, con calidad, alma y humanidad, que te deja deseando más episodios. Mi puntuación, un 8, aunque algunos momentos hay alguna caída, pero ¡Muy buena!