Landman me ha gustado bastante. Se nota que viene del universo de Taylor Sheridan y que comparte con otras de sus series esa mezcla de masculinidad áspera, poder, negocios, territorio y personajes que viven siempre al borde del conflicto. Pero también tiene una identidad propia bastante clara. Si Yellowstone estaba dominada por un tono más trágico y casi épico, aquí todo resulta más seco, más industrial, más pragmático y también más ligero en algunos momentos. Cambian los ranchos por el petróleo, y eso ya transforma por completo la atmósfera.
Lo mejor es que, aunque no tenga el peso emocional de Yellowstone, es una serie muy entretenida. Sabe moverse, sabe meterte en ese mundo y tiene suficiente nervio como para que quieras seguir viendo episodios. Funciona bien cuando se centra en el funcionamiento de esa industria, en sus riesgos, en su brutalidad cotidiana y en la lógica económica y humana que mueve todo ese ecosistema. Ahí tiene interés de verdad y una textura propia bastante potente.
Y luego está Billy Bob Thornton, que es el gran motor de la serie. Hace un trabajo muy bueno porque consigue sostener escenas enteras con su presencia, su ironía, su desgaste y esa forma tan suya de hablar como si llevara media vida mascando polvo, rabia y cinismo. Tiene carisma de sobra para que incluso los momentos más discutibles entren mejor. La serie gana muchísimo con él, porque sabe darle al personaje dureza, humor, cansancio y una humanidad seca que encaja muy bien con ese mundo.
También me gusta que no sea simplemente una copia de Yellowstone cambiando caballos por pozos. Hay similitudes, claro, pero aquí el drama no pesa igual, ni la serie busca la misma dimensión casi operística. Landman parece más interesada en el choque diario, en el negocio, en la tensión laboral y en el retrato de un entorno salvaje pero empresarial. Eso la hace menos emocional, sí, pero también más ágil y más directa.
No me parece redonda, porque se notan algunos defectos bastante claros: ciertas tramas no terminan de tener el mismo interés, algunos personajes están menos trabajados de lo que deberían y por momentos da la sensación de que Sheridan vuelve a caer en sus vicios habituales. Aun así, cuando la serie acierta en tono, en ritmo y en la energía de Thornton, funciona muy bien y compensa bastante esas irregularidades.
Al final, Landman me parece una serie notable, distinta a Yellowstone aunque emparentada con ella, y muy fácil de ver si entras en su juego. No tiene la misma carga trágica ni la misma grandeza emocional, pero sí tiene músculo, entretenimiento y un Billy Bob Thornton estupendo al frente. Para mí, eso basta de sobra para hacerla muy disfrutable.