No es una serie que te pida paciencia, pero sí cierta disposición a dejarte llevar. Desde el principio plantea un misterio claro, reconocible, casi cómodo, y lo utiliza como punto de partida para algo más enrevesado. Hay investigación, hay cuentas pendientes, hay venganzas cruzadas, pero nada está colocado de la manera más obvia. Eso mantiene el interés incluso cuando parece que ya sabes por dónde van a ir los tiros.
Funciona bien en el terreno del suspense porque dosifica la información con bastante mala intención, en el buen sentido. Nunca te da exactamente lo que crees que necesitas, y cuando lo hace suele venir acompañado de un matiz incómodo. No es una serie elegante ni especialmente sutil, pero sí lo bastante astuta como para evitar convertirse en un simple pasatiempo de fondo.
El mayor acierto está en sus personajes. No hay nadie realmente agradable, y eso juega a su favor. Todos cargan con algo, todos esconden más de lo que enseñan, y esa sensación de desconfianza constante es lo que sostiene la narración. Las relaciones se tensan, se deforman, y en ese proceso la serie encuentra su tono más interesante.
En lo narrativo no todo está igual de afinado. Hay decisiones que suenan familiares, giros que parecen responder más a la necesidad de sorprender que a una lógica interna sólida. A ratos da la impresión de apoyarse demasiado en fórmulas conocidas del thriller contemporáneo, y ahí pierde algo de personalidad. No llega a estropearla, pero sí a hacerla menos incisiva de lo que podría haber sido.
Aun así, se deja ver con facilidad. El ritmo acompaña, los episodios empujan a seguir, y cuando se sale de lo esperado gana enteros. No es una serie que redefina el género ni que deje una huella profunda, pero tampoco se limita a cumplir por inercia. Tiene momentos que enganchan y otros que incomodan, y esa mezcla le sienta mejor de lo que parece.
En conjunto, es una propuesta entretenida, con suficiente mala leche y tensión emocional como para justificar el viaje. Imperfecta, irregular por momentos, pero consciente de lo que quiere contar. Una de esas series que no te cambian la vida, pero que funcionan mientras duran.