23 episodios
Cadena original NBC
Emitida desde: 18 de septiembre de 1996
Ver reparto completo de la temporada 7
Briscoe y Curtis investigan el asesinato de una joven madre, cuya muerte ha dejado solos a un padre y cuatro niños pequeños. El caso parece fácil al encontrar una grabación del crimen, pero no es aceptada como prueba, por lo que deben investigar a fondo para que un asesinato a sangre fría quede impune.
Curtis y Briscoe descubren el cuerpo de una mujer sin cabeza, pies y manos. Cuando descubren que la víctima es la jefa de un estudio cinematográfico, se dirigen a Los Angeles para resolver el caso.
La muerte a tiros de un portero simpático desconcierta a Walker y a los suyos, pues no hay ninguna prueba visible del crimen. La única particularidad del asesinato es que su autor utilizó balas caseras con la punta de mercurio, lo que les lleva a pedir ayuda a un viejo criminal.
El asesinato de un hombre revela que era un mal padre, por lo que rápidamente se sospecha de su exmujer y y su exsuegro. Entonces el exsuegro se niega a negociar.
Briscoe y Curtis investigan el asesinato de uno de los presidentes de un famoso centro comercial de Nueva York. Para ello, entrevistan a las dos hijas del hombre, que no se llevan muy bien.
La muerte del líder una comunidad negra durante un tiroteo está relacionada con un crimen de dos años antes. Briscoe y Curtis deben trabajar con el FBI, ya que en el caso está implicado un informante del FBI. Mientras tanto, McCoy y Ross se enfrentan a una hostil y desconfiada comunidad para tratar de obtener declaraciones verdaderas sobre el incidente.
Un rico anciano es asesinado y los detectives sospechan inmediatamente de su joven esposa, una exbailarina erótica. McCoy y Ross, que creen que que su abogado también tuvo algo que ver con el crimen, encuentran una manera de condenarles a ambos.
El asesinato de un expolicía en un barrio conocido por la prostitución lleva a Briscoe y a Curtis hasta dos amas de casa que secretamente son prostitutas de lujo. Cuando la barra de labios de una de ellas coincide con una muestra de pintalabios tomada del cuerpo de la víctima, parece que McCoy va a resolver el caso rápidamente. Sin embargo, las cosas se complican.
Briscoe y Curtis, que se encuentran en Los Angeles investigando el brutal asesinato de la directora de un estudio cinematográfico, empiezan a pensar que su principal sospechoso no puede haber sido capaz de cometer el crimen solo. Los detectives deciden volver a Nueva York para seguir una nueva pista.
El caso contra el exmarido de una directora de un estudio que fue asesinada va a juicio. Sin embargo, una grabación de una reunión revela que la víctima estaba a punto de testificar en una demanda por acoso sexual contra una de las ejecutivas más poderosas del estudio, lo que disipa las sospechas sobre el marido.
McCoy testifica en una vista preliminar y monta en cólera cuando el criminal, Lewis Darnell, es liberado de la prisión tras cumplir 18 de los 30 años a los que fue condenado. Posteriormente, el agente cree que el asesino de una joven de 17 años es el mismo criminal, de modo que intenta que le vuelvan a encarcelar.
Tras un robo fallido en una licorería, los ladrones roban un coche. Los detectives descubren que tanto el conductor como el automóvil han desaparecido. Uno de los sospechosos pretende hacer un trato.
Un hombre es encontrado muerto a tiros poco después de recibir ayuda por una rueda pinchada. Briscoe y Curtis encuentran al buen samaritano: un hombre al que detienen pocos minutos antes de su boda. Sin embargo, arrestan a la persona equivocada, ya que resulta ser solo un testigo.
Investigando un asesinato, los detectives destapan secretos que el fallecido intentó ocultar por todos los medios. Encabezan la lista de sospechosos del crimen drogadictos, hijos ilegítimos y chantagistas.
La investigación sobre un tiroteo en una elegante fiesta benéfica parece llevar a los detectives hasta unos fanáticos antisemitas. Pero pronto Briscoe y Curtis se da cuenta de que los asesinatos son mucho más personales.