Simón Pérez pasó de ser un economista de prestigio a consumir drogas por dinero y en directo: la caída del 'a tipo fijo'
Sara Heredia
Sara Heredia
-Redactora jefe SensaCine
Cargada con una mente abierta y mucha curiosidad, explora cualquier documental, película, serie y miniserie que empiece a hacer ruido.

En 2017 grabó un vídeo para Periodista Digital hablando de las hipotecas junto a Silvia Charro. Se hizo viral y ahora su vida es un infierno

Periodista Digital

En las navidades de 2017, Simón Pérez y Silvia Charro grabaron un vídeo para el medio Periodista Digital en el que recomendaban las hipotecas a tipo fijo frente a otras opciones de préstamo. El entusiasmo con el que lo decían y el hecho de que parecían estar bajo los efectos de sustancias ilegales les convirtió en un fenómeno viral de la noche a la mañana. Pero mientras media España gritaba '¡a tipo fijo!' y disfrutaba con el vídeo, ellos eran despedidos de su trabajo y comenzaron una espiral de decadencia que les ha llevado a hacer cualquier cosa que les pidieran los usuarios frente a la cámara que han puesto en su casa de Vilanova i Geltrú.

En su vida anterior, Simón había estudiado Administración de Empresas y tenía varios másteres sobre banca y gestión. Había hecho una buena carrera en el sector financiero, fue director de varias empresas y colaboraba con medios de comunicación habitualmente. Además tenía pareja, casa y pocas preocupaciones económicas. Pero después de convertirse en un meme y sufrir las consecuencias de la enorme exposición pública, tuvo que buscar una solución.

De ser cierto este perfil de LinkedIn, se describe a sí mismo como "especialista en Inversiones y Consultoría Financiera para empresas y particulares. Profesor, presentador y escritor". También se presenta como Director financiero de Green Capital Development & Finance, una empresa que produce THC y CBD con estándares farmacéuticos.

Kick

Desde beber su propia orina hasta echarse vómito encima

Simón se abrió un canal en Kick junto a Silvia Charro y se puso a plena disposición de sus seguidores a cambio de dinero. El público, ansioso por ver las miserias de la gente, le pedían llevar a cabo todo tipo de humillaciones: desde volcarse un cubo de vómito por la cabeza hasta beber su propia orina o untarse el cuerpo en lasaña. Esos seguidores enganchados a él han visto como Simón daba rienda a sus adicciones y compraba todo tipo de drogas: crack, cocaína, ketamina, heroína y hachís. O "aviones" y "bocatas", como decían en la plataforma.

La plataforma en la que trabajaba es un espacio al margen de la ley, donde se promocionan los juegos de azar y menores pueden ver palizas a discapacitados y mendigos sin ningún tipo de censura. Sin embargo, en agosto de este mismo año, Simón Pérez y Silvia Charro se quedaron sin su canal, llamado SS Conexión, como medida por parte de la compañía. Resulta que unos días antes había muerto un 'streamer' francés después de 10 días encerrado en su casa emitiendo en directo las 24 horas del día. Pérez y Charro creen que el cierre de su canal se debió a ese suceso, aunque la plataforma no lo confirmó.

Recurrieron a YouTube para comunicarse con sus fans y ahí el execonomista aseguró que llevaba dos semanas sin consumir.

Quizás su entrevista para Equipo de investigación sea el modo que ha encontrado de intentar volver a su vida anterior.

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