Principios de la década de los cincuenta. Desde Estados Unidos, llegaban noticias a España de un invento revolucionario que se acabaría conociendo como 'caja tonta' y que ahora vive momentos de incertidumbre y crisis debido a otro invento revolucionario llamado Twitch. Estamos hablando, claro, de la televisión.
28 de octubre de 1956. Domingo. Se produce la primera emisión de televisión en España. Los protagonistas de dicha emisión: un cura -¿alguien no se lo esperaba?-, un concierto con coros y bailarines y un mensaje oficial del ministro franquista Gabriel Arias Salgado. Los 'afortunados' que pudieron ver esto: los propietarios de los apenas 600 televisores que había en España, y todos ellos, como no, en Madrid. Un televisor te podía salir más o menos por entre 25.000 y 30.000 pesetas. Casi nada.
Y digo afortunados entre comillas no porque la emisión no fuese de calidad -el contenido, digo-sino por las más que evidentes cuestiones de limitaciones tecnológicas. La señal que se difundió apenas llegaban más allá de 60 km a la redonda.
Sin embargo, esta no fue la primera vez que un televisor aparecía por España. En 1948 ya se habían hecho demostraciones públicas durante la Feria de Muestras de Barcelona, organizadas por la empresa Philips, por aquel entonces más dedicada a la caja tonta que a las cuchillas de afeitar. Cómo han cambiado los tiempos.
RTVE
Una misa de tres horas llena de fallos
La misa, perdón, la emisión duró tres horas y según los realizadores, 'falló casi todo' lo que podía fallar, aunque claro, los espectadores no tenían ni idea. Si no sabes cómo funciona algo, sus errores pueden pasar un poco más desapercibidos. Las posteriores emisiones seguirían siendo en directo, ya que lo de grabar todavía no se trabajaba. Al año siguiente, España ya contaba con informativos y hasta una sección de El Tiempo, lo que no sabemos es si duraba también más que el telediario, como ahora, aunque nos extraña. Por cierto, los 'hombres del tiempo' dibujaban a mano las previsiones meteorológicas con una tiza en una pizarra. El croma no se trabajaba tampoco.
La popularidad de este particular electrodoméstico, a pesar de ser un artículo de lujo, subió como la espuma, y muchos se contentaban por verlos en bares, a través de los escaparates de las tiendas, o en la típica casa del típico vecino que siempre lo tenía él primero todo. ¿Los programas más populares por entonces? Los concursos como Reina por un día. No, el Sálvame tampoco lo trabajaban.