Gonzalo Miró es uno de los presentadores estrella de la televisión nacional. De colaborar en programas, como Espejo Público o La Roca, el hijo de Pilar Miró fichó por RTVE en septiembre para ponerse al frente de su nuevo programa de actualidad: Directo al grano, que se emite de lunes a viernes en la sobremesa de La 1 con Marta Flich como copresentadora.
Pese a que Gonzalo Miró nunca tuvo la intención de hacerse un hueco en la pequeña pantalla, con 20 años llegó a rechazar un papel en Al salir de clase, el presentador siempre ha estado muy ligado al medio. Y es que ser hijo de Pilar Miró, una de las figuras más influyentes del cine y la televisión en la España de la Transición, le llevó a tener una infancia bastante peculiar.
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Según reconoció él mismo, su infancia la pasó "rodeado de gente mucho mayor que yo, de genios del cine y la política". "Yo no iba al parque a jugar a la pelota, yo estaba en cenas con directores de cine escuchando conversaciones de adultos", afirmó. Un entorno entre set de rodajes y los pasillos de RTVE, cuando su madre era la presidenta, que se convirtieron en su paisaje de cada día.
Una infancia sin figura paterna
Educado para "ser libre y, sobre todo, para ser fuerte", a Gonzalo Miró "nunca me faltó nada" por lo que nunca quiso conocer la identidad de su padre biológico. "Nunca tuve esa necesidad de buscar a un padre porque la figura de mi madre llenaba todo el espacio. En mi casa no era un tema tabú, simplemente no era un tema", reconoció a El Español.
"Cuando vivía ella, a pesar de ser una familia de dos y de ser una madre trabajadora, nunca he tenido la sensación de que me faltase nada. Nunca he echado en falta una figura paterna. Le dije una vez a mi madre: ‘No me cuentes quién es mi padre, porque si me lo dices, igual tengo que ir a saludarle’. Yo estaba muy feliz con la vida que tenía", añadió.
Gonzalo Miró vivió la trágica muerte de su madre con tan solo 16 años. Un suceso que marcó su vida: "Pasé de ser un niño protegido a tener que gestionar una herencia, una casa y mi propia vida con 16 años. La muerte de mi madre me obligó a hacerme adulto en una tarde", afirmó el presentador, quien tuvo como tutor legal a Felipe González tras la muerte de su madre. Y es que el expresidente de España mantenía una gran amistad con Pilar Miró, por lo que ella decidió que era la mejor elección para educar a su hijo si la pasaba algo.
"Tuve mucha suerte. Mi madre eligió muy bien a mis tutores. Felipe no solo fue un tutor legal, fue un referente. Me cuidaron no por obligación, sino por un cariño real hacia mi madre y hacia mí", reconoció Gonzalo Miró, quien agradeció todo lo que el expresidente había hecho por él.