A principio de los 2000, los realities se convirtieron en el formato estrella de la televisión internacional. Programas como Gran Hermano o Jersey Shore arrasaron en diferentes países con sus versiones, pero hubo un trágico suceso que cambió para siempre la forma de realizarlos. Y es que los casting se modificaron para siempre debido a una de las crónicas negras más perturbadoras de la pequeña pantalla: el crimen de Ryan Jenkins.
Corría el año 2009, Ryan Jenkins acababa de casarse con Jasmine Fiore en Las Vegas cuando entró a participar en la tercera temporada de I Love Money. El inversor inmobiliario canadiense se dio a conocer meses antes en Megan Wants a Millionaire, el 'reality' que buscaba el amor a Megan Hauserman -conocida por participar en Rock of Love-, y supo conquistar a la audiencia desde el primer minuto.
VH1
Sin embargo, lo que los espectadores y los productores de ambos realities esperaban era que Ryan Jenkins no era realmente como se veía en la pequeña pantalla. Poco después de finalizar la grabación de I Love Money 3, el 15 de agosto de 2009, el cuerpo de Jasmine Fiore fue hallado sin vida en un contenedor de basura en Buena Park, California, dentro de una maleta. El nivel de crueldad fue estremecedor: el asesino le había extraído los dientes y amputado los dedos para evitar que la policía identificara el cadáver mediante registros dentales o huellas dactilares.
Finalmente, los investigadores lograron reconocerla gracias al número de serie de sus implantes mamarios y el concursante se convirtió en el primer sospechoso. Pero para entonces, y tras una persecución cinematográfica por la que cruzó la frontera hacia su Canadá natal, Jenkins se suicidó en un hotel de Columbia Británica, antes de que la justicia pudiera alcanzarlo.
En una entrevista con Entertainment Weekly en 2020 sobre el crimen, el cofundador de la productora de I Love Money, Mark Cronin, recordó las conversaciones telefónicas que Jenkins y Fiore mantenían durante el rodaje. "Él era muy celoso y muy desconfiado de ella. De hecho, estábamos construyendo una historia con eso en el programa. Pensábamos: 'Miren a este tipo, está obsesionado con esta modelo con la que se casó'. Era gracioso… hasta que dejó de serlo por completo", afirmó.
Los realities cambiaron debido a este crimen
Durante la grabación de ambos programas, Ryan Jenkins no mostró indicios que alertaran a los productores del trágico desenlace pero sí tenía antecedentes penales por un arresto en 2005 en Calgary por agredir a una novia. Como explicó Erika Worth, cuya empresa Collective Intelligence se vio envuelta en las consecuencias del escándalo, en una entrevista con Entertainment Weekly: "Los efectos fueron devastadores. Sin embargo, estoy agradecida, porque siento que cambió la televisión de realidad para siempre".
Ha habido innumerables personas con pasados problemáticos que han encontrado una segunda oportunidad gracias a entrar en un 'reality', pero, tras este suceso, el proceso de casting se han vuelto más exhaustivos: muchos concursantes han sido descalificados por sus acciones pasadas y acusaciones. En la temporada 12 de RuPaul's Drag Race, una concursante fue finalmente descalificada y prácticamente eliminada del montaje tras acusaciones de acoso sexual que salieron a la luz justo antes del estreno. También vigilan más a sus participantes tras su participación.
Además de estos cambios en el proceso de casting, el crimen de Jenkins salpicó a la cadena VH1 por lo que decidieron no emitir la tercera temporada de I Love Money. Mark Cronin admitió en The Surreality Podcast que el 'reality' nunca llegó a editarse y que solo existe como material en bruto. Y es que, aunque nunca fue confirmado oficialmente por la producción ni por la cadena, la concursante Buckeey contó que Jenkins fue el ganador.