Mercedes Milá: "Se me abren las carnes cuando escucho decir a los jóvenes que con Franco se vivía mejor"
Antonio Bret
Antonio Bret
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Redactor experto en branded content. Aunque versátil en numerosas áreas y temáticas, se siente especialmente cómodo escribiendo sobre cine y series y todo lo relacionado con la industria.

La periodista y presentadora nunca deja indiferente con sus declaraciones

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Mercedes Milá tiene 75 años. Nació en 1951, por lo que cuando cumplió 20, Franco aún estaba vivo. Es decir: es una mujer que vivió su niñez, su adolescencia y su entrada en el mundo adulto cuando todavía mandaba el dictador. Esto es mucho más de lo que otros pueden decir: otros, sobre todo, que tienen nostalgia de una época que no han vivido, como decía la protagonista de Princesas, aquella cinta de Fernando León de Aranoa.

Con 75 años a sus espaldas y una dictadura vivida, Milá tiene todas las credenciales para opinar sobre ello con una base razonable. El otro día fue protagonista en el programa de Manu Sánchez y estuvo contando cómo tuvo que lidiar con la censura mientras presentaba Informe Semanal. En el programa reconoció que se tachaban palabras del guion, incluso los censores acudían prestos a la sala de edición y eliminaban todo lo que parecía ser contrario el régimen. "Vivía ese hombre tan dañino y no era tan fácil como ahora trabajar", aseguró en el programa.

Y con el recuerdo del dictador de metro y medio, Milá habló sobre esa extraña 'nostalgia de lo no vivido', y los jóvenes ansiando que llegue una dictadura. Para sorpresa de nadie (excepto para unos pocos cuyos padres deben ser hermanos), Milá declaró lo siguiente:

Cuando la gente joven habla de Franco, a mí se me abren las carnes. Me gustaría poder hablar con cada uno de ellos con la mejor intención y recomendarles que lean algo; no sé si lo harían o no, pero desde luego decirles lo equivocados que están
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Una mujer que vivió una dictadura diciéndole a jóvenes nostálgicos de una dictadura que no vivieron que vivir en una dictadura no es una muy buena idea. Parece un trabalenguas, pero es, simplemente, sentido común.

"Los censores llegaban a la moviola y nosotros subíamos el sonido para que no oyeran el texto, pero ellos te decían '¿Qué creéis, que nos vais a engañar?'. Así que volvían a bajar el sonido para poder oír muy bien el texto. Cuando oían el guion, te tachaban el texto", prosigue Milá.

En la actualidad, Milá ha encontrado un hueco en La 2 que la hace sentir muy cómoda. Me meto en un jardín es un programa clásico de entrevistas, pero con una vuelta interesante. Está cosechando buenas audiencias, y esperemos que dure mucho. Por lo menos hasta que este Gobierno cambie.

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