Muchos de los que ya tenemos una edad (y dos) recordamos con cierta nostalgia a Eva Nasarre, uno de los rostros más populares de la programación matinal de entonces gracias a programas como Puesta a punto y En marcha, donde enseñaba rutinas de aerobic frente a la pequeña pantalla. Su increíble carisma, vigor y energía, junto con un estilo muy cercano y repleto de motivación, la convirtieron en una pionera del fitness televisivo en una época en la que el ejercicio aún no estaba tan normalizado como ahora.
Nasarre dejó la televisión para licenciarse en Trabajo Social y trabajó como asistente social en centros residenciales, primero en Caldas de Montbui, en Barcelona, y después en la Comunidad de Madrid.
1999, el año en que un diagnóstico le cambió la vida
Sin embargo, en el año 1999, Nasarre recibió un diagnóstico que le cambiaría la vida para siempre: artritis reumatoide grave, una enfermedad autoinmune y degenerativa que afecta a sus articulaciones. A medida que pasaban los años, la enfermedad le fue provocando dolores crónicos, rigidez y pérdida progresiva de movilidad, hasta el punto de obligarla a usar una silla de ruedas y depender de ayudas en el día a día.
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Su experiencia profesional y su propia situación como persona dependiente la han llevado a implicarse en la defensa de los derechos de las personas con algún tipo de discapacidad, así como de sus familias. En la actualidad, Nasarre vive en Tres Cantos, Madrid, y es la portavoz de la Plataforma en Defensa de la Ley de Dependencia. En este cargo, asiste a reuniones y actos relacionados con la aplicación de dicha ley, denuncia los recortes y las dificultades que afrontan las familias para poder disfrutar de las ayudas y, además, trabaja para mejorar las zonas de accesibilidad en su barrio, así como en otras zonas.
Hoy, la expresentadora vive alejada de los platos y el foco mediático, aunque mantiene un rol activo en redes sociales y en acciones relacionadas con la dependencia y la discapacidad. Su historia resulta, cuanto menos, curiosa y alentadora: cómo la mujer que ponía en pie a medio país para hacer aeróbic delante de la tele se convirtió, al final, en un referente por la lucha de una ley de dependencia justa y que ayuda de verdad a las personas que la necesitan.