Pasapalabra ha cambiado muchos desde sus primeros años en la televisión española. Antiguamente, los concursantes no estaban tanto tiempo participando y los botes se daban con mayor frecuencia. No es que El Rosco fuera más fácil, más bien que los guionistas incluían solo una pregunta imposible -en lugar de dos como ahora- por lo que había más probabilidades de acertar las 25 palabras. Esto llevaba a una rotación mayor de concursantes.
Carlos Adán es un histórico participante de Pasapalabra de aquella época. Tras participar hasta en seis ocasiones, logrando completar El Rosco por cero euros una vez, este ingeniero se alzó con un bote de 318.000 euros en 2017. Una de las
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El concursante pudo participar tantas veces en el concurso porque es de Madrid, por lo que podía compaginar las grabaciones a la perfección con su trabajo en una multinacional de telecomunicaciones. Sin embargo, como él mismo reconoce en una entrevista a El Confidencial, ahora es incompatible al ser tantas entregas. "No podría haber aguantado 400 programas en Pasapalabra sin perder el trabajo; incluso estando en Madrid", afirma.
Es que eso antes ocurría; podías ir un día y llevártelo con mucho mérito
Carlos Adán destaca que hay un perfil claro de concursante en los últimos años, por lo que han podido aguantar más de 200 entregas: "No tienen un trabajo estable para una compañía, cosa que antes no ocurría". El madrileño recuerda un caso especial: "Javier Granda fue un día a Pasapalaba y se cogió un rato en el trabajo; ni siquiera pidió el día entero. El primer día que grabó, se llevó el bote y, esa misma tarde, volvió a la oficina", rememora.
¿Por qué es tan complicado completar la prueba final de 'Pasapalabra' y 'Rueda la letra'?
Como ya han señalado otros históricos concursantes, las 25 preguntas de El Rosco incluyendo dos cerrojos que son totalmente imposibles. Esto es para aumentar el bote, mantener la tensión de quién se lo lleva y conseguir que la audiencia este pendiente del concurso. Una estrategia que han continuado con la nueva prueba final AlaZ y, por lo que se ha visto en las primeras entregas, parece que Rueda la letra también.
Carlos Adán destaca que "la dificultad ha ido cada vez a más y, ahora, es prácticamente imposible", por lo que "tienes que tener una preparación bestial". "Antes había un cerrojo imposible y con eso se aseguraban de no dar el bote, que es la estrategia que hacen para que el bote crezca y seguir así generando interés en la audiencia", explica el concursante al citado medio.
"Sin embargo, en estos últimos años, ha habido épocas en las que había dos cerrojos casi siempre, es decir, dos definiciones totalmente imposibles. Por eso hemos visto muchos concursantes buenísimos, que han estado 300 o 400 programas y que, en muchas ocasiones, no han llegado a un 24 nunca. Antes tenías que sacar una muy difícil, pero ahora son dos. Por eso los concursantes no llegan a un 24, porque el 24 de ahora es el antiguo 25", sentencia.