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Días de vinilo
Críticas
3,0
Entretenida
Días de vinilo

Alta fidelidad

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Con dos años de retraso llega a nuestras carteleras Días de Vinilo, un digno sucedáneo a la argentina de comedias románticas corales del tipo Love Actually; aliñado para la ocasión, su título da pistas, con unas gotas de la adaptación al cine que llevó a cabo Stephen Frears de la novela de Nick Hornby Alta Fidelidad. Súmenle a eso unas pinceladas extraídas de la nueva comedia americana, y la función está servida.

La película de Gabriel Nesci sigue las desventuras amorosas y vitales de cuatro niños grandes que rozan los cuarenta, locos, como John Cusack en el filme de Frears, por los clásicos de la música pop y rock. De hecho, sus protagonistas responden al ya prototípico adulto inmaduro que puebla gran parte de la producción cómica americana reciente, un arco que va de los hermanos Farrelly a Judd Apatow. La propuesta de Días de Vinilo en ningún momento llega a la maestría de los mejores trabajos de los directores citados anteriormente, pero si funciona como una visión amable para todos los públicos de ese miedo que muchos treintañeros tienen de pasar página a su yo post-adolescente y superar sus inseguridades. Es ahí donde el filme de Nesci tiene sus mejores bazas. Un locutor de radio, trasunto de Woody Allen, cae víctima de una sordera nerviosa para no escuchar una canción de ruptura que le dedica una exnovia; un imitador de John Lennon esconde sus miedos en un grupo tributo a The Beatles conocido como de The Hitles y confundido siempre por The Hitlers; o un guionista frustrado capaz de todo para conseguir que Leonardo Sbaraglia (sus apariciones son de lo mejor de la cinta) protagonice su nueva película.

Los guiños a la comedia romántica inglesa aparecen en el último tramo de Días de Vinilo con las prototípicas rupturas-reconciliaciones de algunos de sus protagonistas marca de la casa del género, y un final al más puro estilo Notting Hill, con Gastón Pauls (narrador de la película) a lo Hugh Grant, y la encantadora Inés Efron a lo Julia Roberts en su versión más nerd y pizpireta. Y es que el debut en la pantalla grande de Gabriel Nesci es un placer culpable de grandes proporciones. Dura dos horas pero pasan volando. Para disfrutar con la guardia baja y verse reconocido en algunos pasajes.

Lo mejor: las actrices Inés Efrón y Emilia Attías, auténticas robaplanos

Lo peor: su carácter blanco e inofensivo

 

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