Taeko es feliz en su matrimonio con Jiro y con el hijo que ella tuvo con otra pareja: Keita. Sin embargo, todo cambia de manera inesperada cuando el pequeño sufre un accidente que hará que su idílico mundo se venga abajo. Tras el repentino regreso de Park, el padre biológico de Keita, Taeko empezará a plantearse una nueva meta en la vida: aunque para ello deba romper con todo lo que había conseguido hasta entonces.
Yuriko padece de demencia y su mente va deteriorandose poco a poco. Pero, para su hijo Izumi, los recuerdos de su madre siguen siendo tan palpables como cuando vivió la experiencia que los creó. El recuerdo de un suceso lo persigue y atormenta especialmente: cuando pensó que ella había desaparecido.