Jess está recién separada y se tiene que mudar a la antigua granja familiar con su hija adolescente, Tyler, y su hijo de ocho años, Owen. Una noche el perro familiar detecta algo extraño procedente del bosque y acude a buscarlo. En su regreso ataca a Owen de manera salvaje, que es llevado con urgencia al hospital. Pero su condición va empeorando sin que nadie sepa el motivo.
Para Chloe, el amor desmedido de su madre, Diane, no es un cosuelo, sino una amenaza. La relación entre ambas es particularmente extraña. Diane ha criado a su hija en un completo aislamiento por la enfermedad que padece, controlando cada uno de sus movimientos. Sin embargo, Chloe está descubriendo los oscuros secretos que guarda su madre y necesita escapar cuanto antes de allí.