‘28 años después: El templo de los huesos’ inaugura el cine de terror de 2026 con una secuencia que promete pasar a la historia del cine de terror
Alejandro G. Calvo
-Director de SensaCine
De sangre soriana, nacido en Barcelona en 1978, y residente en Madrid. Crítico de cine desde la adolescencia, llevo 25 años escribiendo sobre películas. Ahora, principalmente, hago videos para el canal de YouTube de SensaCine donde la serie "Cine A Quemarropa" es uno de los mayores hits en la red.

La secuela, dirigida por Nia DaCosta y escrita por Alex Garland, apuesta por la violencia visceral y escenas de impacto para diferenciarse del estilo de Danny Boyle

El año cinematográfico 2026 arranca con fuerza gracias al estreno de 28 años después: El templo de los huesos, el primer gran lanzamiento del año en el género de terror que llega, además, seis meses después de su predecesora.

A diferencia de su predecesora, dirigida por Danny Boyle con un estilo "hiperbarroco", esta nueva entrega cuenta con la dirección de Nia DaCosta, quien asume el mando de una franquicia que busca explorar los límites de la violencia en el cine de terror moderno. La directora, conocida por su trabajo en Candyman (2021) y The Marvels, toma una decisión clave: no imitar el estilo visual de Danny Boyle, optando en su lugar por una puesta en escena funcional y eficaz que se aleja del sello autoral pero cumple visualmente.

Alejandro G. Calvo ya ha visto la cinta y ha salido sorprendido con la propuesta: una trama inusual y violenta, con secuencias extremadamente brutales que se intercalan con periodos de inactividad dramática. Sin duda, El templo de los huesos se diferencia del cine de terror convencional.

El guion, firmado nuevamente por Alex Garland, se aleja de la seriedad de sus trabajos anteriores como Civil War para abrazar la locura absoluta. La cinta divide su atención entre el personaje de Fiennes, que lidia con un infectado 'Alpha' en su investigación científica; y el grupo de los 'Jimmys', liderado por Jack O'Connell, un villano que ha cogido como referencia la figura real de Jimmy Saville, lo que aporta un tono oscuro y terrorífico.

Temáticamente, la película explora la dicotomía entre la ciencia (la búsqueda de una cura patógena) y la religión (la interpretación satánica de la plaga), e incluso toca la idea 'romeriana' de la posible reeducación o humanización de los zombis.

El punto álgido de la cinta es una secuencia que promete pasar a la historia del cine de terror: Ralph Fiennes, actuando en un registro desquiciado comparable a Nicolas Cage, protagoniza una escena brutal al ritmo de 'The Number of the Beast' de Iron Maiden. Imposible de olvidar una vez que la has visto.

A pesar de ser una propuesta "extrañísima" y no exenta de críticas hacia su ritmo, la película logra sorprender gracias a sus impactos visuales y su audacia. El estreno de una tercera entrega depende de su desempeño en taquilla -y ha tenido que luchar contra Avatar: Fuego y Ceniza-, pero ha obtenido resultados bastante decentes, por lo que los fans tienen un rayo de esperanza.

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