El cantante empatizó tanto con su desoladora historia que casi compra los huesos
Cuando eres la mayor superestrella del pop en todo el mundo, nadie se atreve realmente a contradecir los deseos más raros que, anteriormente, eran consideradas “excentricidades del artista”. Como para rechistar a Michael Jackson si tenía el antojo de coleccionar algo, como un Oscar o alguna memorabilia curiosa.
Aunque hay limites para todo, y eso incluye restos humanos. La aclaración puede sorprender, pero una de sus obsesiones casi le lleva a adquirir un esqueleto. Jackson tenía tendencia a emocionarse mucho con historias de niños abandonados o en situación de abuso, e incluso con adultos sufriendo tales traumas como fue el caso de El Hombre Elefante.
Una tragedia con la que empatizar
El cantante sentía una especial conexión con la trágica historia de Joseph Merrick, cuya enfermedad genética le provocó alteraciones pronunciadas en su cráneo y en su cuerpo. Un aspecto que se consideraba deforme y le hiz objeto del escarnio durante casi toda su vida, hasta que finalmente le provocó la muerte al asfixiarse por una rotura de cuello derivada del peso de su cráneo. Su historia fue la base de la hermosa película que David Lynch estrenó en 1980.
Según historias de la época, Jackson llegó a verse la película de Lynch unas 35 veces. “Ninguna sin llorar” por la desoladora historia de Merrick. Llegó hasta el punto de visitar el Royal Hospital de Londres, donde se exhibe su esqueleto que fue objeto de fascinación y estudio para la ciencia médica. Aprovechando su influencia, el cantante consiguió que el centro le dejase estar a solas con los restos conservados durante un rato.
Michael Jackson pagó 1,5 millones para tener un Oscar: su familia lleva años buscándolo porque está desaparecidoEra lo máximo a lo que estaban dispuestos a concederle. En artículos de Asociated Press de la época se informó que Jackson había llegado a ofrecer 500.000 dólares para hacerse con el esqueleto de Merrick, pero el centro rechazó la oferta porque “nunca ha estado a la venta y no creo que nunca lo esté”. Aunque el cantante negaría en otras entrevistas haber hecho semejante proposición, es complicado no creer semejante historia de alguien que compró un Oscar por millón y medio de dólares y luego lo perdió entre su inmensa colección de objetos.
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