Se hicieron amigos en los años 80 y tuvieron largas conversaciones telefónicas durante 20 años que Kubrick hacía a cobro revertido, pero su intensa forma de ser se notó aún más cuando Spielberg aceptó dirigir A.I. Inteligencia Artificial
La primera vez que Steven Spielberg conoció a Stanley Kubrick, quien ya era uno de los cineastas más reputados de Hollywood cuando él empezaba a despuntar en la industria, fue en el set de El resplandor, una de las películas más famosas del veterano cineasta. Corría el año 1979 y la preproducción de En busca del arca perdida estaba a punto de comenzar en los mismos estudios, así que Kubrick promovió el encuentro en "la sala de estar principal con la gran chimenea del Overlook" que luego Spielberg incluyó en su película Ready Player One como homenaje.
A partir de ese momento se forjó entre ellos una gran amistad durante las siguientes dos décadas, con habituales llamadas telefónicas que le costaron un ojo de la cara a Spielberg porque siempre las hacía a cobro revertido: "Siempre estábamos al teléfono, a veces una vez a la semana, a veces una vez al día. [...] La mayor parte de nuestra relación se basó en Stanley haciéndome preguntas, drenándome la mente hasta que se daba cuenta de que no me quedaba gasolina", recordaría Spielberg con el tiempo en declaraciones a Total Film.
Sin embargo, a pesar de su estrecha amistad, Stanley Kubrick y Steven Spielberg solo trabajaron juntos una vez: en la película A.I. Inteligencia Artificial, que Kubrick no llegaría a ver terminada -ni siquiera a ver comenzar su rodaje- porque falleció en 1999, dos años antes de su estreno.
Adaptación del cuento Los superjuguetes duran todo el verano del autor británico Brian Aldiss, Kubrick llevaba pensando en la posibilidad de trasladar la historia a una película desde los años 70, pero su dedicación a otros proyectos se lo habían impedido y lo había ido retrasando. Al final, él mismo le propuso a su amigo hacerse cargo de la dirección, con él como productor, y Spielberg no dudó en aceptar.
Al final, tras la muerte de Kubrick en 1999, Spielberg desarrolló el proyecto sin Kubrick, pero se lo tomó como un homenaje.
Trabajar junto a su amigo e inspiración, sin embargo, fue tanto o más intenso que sus extensas llamadas telefónicas. Tal y como Spielberg recordaría en un encuentro con James Cameron para AMC en 2018, Kubrick le exigió tener un fax en su dormitorio para enviarle sus notas e ideas a cualquier hora.
"Te voy a enviar un montón de notas, fotos e ideas, y tiene que ir en tu dormitorio", recordaba Spielberg. "Le pregunté: '¿Por qué?'. Y me dijo: '¿Y si alguien entra y lee...?'. Le pregunté: '¿Quién va a entrar a leer en mitad de la noche?'. Dijo: '¿Qué pasa si entra un niño o alguien y lee lo que te he escrito? Tiene que estar en un lugar privado. Tienes que asegurarte de que esté en tu habitación".
Steven Spielberg le hizo caso, pero el aparato en cuestión, que era muy ruidoso, salió de su dormitorio en cuanto la entonces esposa del cineasta Kate Capshaw lo sufrió dos noches:
"¿Sabes lo ruidoso que es un fax? Es diez veces más fuerte que una línea telefónica normal", recordó Spielberg haberle dicho a Kubrick, quien le enviaba todo tipo de ideas de madrugada. "Duró dos noches. Kate Capshaw, mi esposa, tiró el fax del dormitorio. Pero, aparte de eso, fue una colaboración fructífera".