Bart Layton dirige esta película con toda la cadencia del cine negro que cuenta con un reparto de lujo: Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Halle Berry, Jennifer Jason Leigh, Barry Keoghan y Nick Nolte. Casi nada. Ya está en cines
Don Winslow es uno de mis escritores norteamericanos favoritos contemporáneos y un maestro absoluto cuya escritura es seca, dura, violenta y expeditiva. Para ir acotando, os digo desde ya que estamos ante la mejor adaptación cinematográfica de una obra de Winslow hasta la fecha. La cinta adapta el relato 'Código 101' del maravilloso libro Rotos. Y ojo, sin ser una película perfecta ni una obra maestra cerrada, tiene todos los elementos del policíaco moderno para pasártelo superbién en el cine.
Si todas las películas que me quedan por ver este año fueran como esta, yo firmaba. Esta es mi mandanga.
Detrás de las cámaras encontramos a Bart Layton, un cineasta británico que viene de hacer documentales brutales como El impostor y aquella joya llamada American Animals. Layton se planta en Los Ángeles para regalarnos un post-noir donde la propia ciudad es un personaje más, utilizando mapas y planos aéreos al más puro estilo de Heat de Michael Mann, película de la que copia estructura e intensidad en la puesta en escena. Tiene toda esa cadencia del cine negro triste, poblada por personajes fracasados y desolados a los que la violencia se les va adentrando en la vida.
En cuanto al reparto, la historia sigue a un anónimo ladrón de guante blanco estilo samurái interpretado por Chris Hemsworth. Aunque sabemos que Hemsworth es un actor más limitado y no es de método, Layton hace un trabajo estupendo con él: le hace hablar poco y ser muy conciso en sus acciones, recordándonos un poco al Ryan O'Neal de The Driver. A este ladrón le persigue un policía íntegro, machacado y divorciado al que da vida el siempre increíble Mark Ruffalo, un "actor total" que con un solo gesto o el último pelo de su cara ya te expresa lo cansado que está.
A este dúo se suma Halle Berry, cuyo personaje trabaja en una aseguradora lidiando con el machismo y el edadismo de sus jefes. Pero cuidado, que la película cuenta con secundarios que son una bomba: tenemos a Barry Keoghan interpretando a un malo loquísimo, un auténtico "cartucho de dinamita con piernas" que vuelve inestable y quebradizo cada plano en el que entra, y una aparición estelar de Nick Nolte, que con seis minutos en pantalla está increíble. Al mismo tiempo, Jennifer Jason Leigh tiene una secuencia maravillosa de una discusión con su marido en la ficción -interpretado por Ruffalo-. Parece que la trama no aporta mucho, pero está dando capas de contexto para que cuando llegues a ese momento catártico del golpe final todas las capas dramáticas pesen sobre la acción.
Ruta de escape es una pieza de género puro que emparenta directamente con grandes clásicos de persecuciones como Bullitt o El caso Thomas Crown, y con joyas modernas como Drive. Tiene los diálogos calcados del propio Winslow y una atmósfera de fatalidad clásica. Si os gustan los policías que molan, los ladrones buenos y las persecuciones en moto que funcionan bastante bien, esta es vuestra película.