La idea es buena: hacer un mundo repleto de coches. Sin embargo, si te paras a pensarlo, la película de Pixar no tiene ni pies ni cabeza. A la hora de escribir el guion les faltaron coches para llenar tantos agujeros
Hay algo en Cars que hace que los niños pequeños se queden como hipnotizados. De hecho, he conocido a no pocos padres absolutamente hartos de ver Cars 2, delirando al pensar en Rayo McQueen y Mate como espías. Y claro, a fuerza de ver la película de Pixar, han reparado en cosas que, simplemente, no deberían estar ahí, y que solo tiene dos explicaciones: o la teoría de que Cars ocurre al final del Mundo Pixar, o se colaron en el diseño de producción.
Precaución, amigo conductor
Las preguntas a la hora de pensar en Cars se nos agolpan. ¿Por qué hay taxis, si no hay nadie a quien llevar? ¿Y autobuses escolares? ¿Cómo se "hacen" los coches bebé? ¿Crecen después? Muchas, muchísimas preguntas que alguien ha solucionado en su cabeza, explicando que Cars ocurre después de que la raza humana creara los coches con consciencia (a un paso de la IA, vaya) y después muriera por culpa del calentamiento global. Obviamente no es oficial, así que la siguiente pregunta sigue siendo totalmente válida.
¿Por qué, en un mundo de coches y motos conscientes... Hay aceras? Fíjate bien: a los lados de las carreteras en la ciudad hay aceras por las que no pasa nadie porque... ¡No hay nadie que pueda pasar! ¿Se crearon para las bicicletas que no vemos en la película? A partir de ahora, cuando vuelvas a verla, fíjate bien, porque ni siquiera tiene explicación viable.
Y eso por no pensar en el motivo por el que Mate vive en una chatarrería repleta de partes de otros coches, que viene siendo, extrapolándolo a nuestra vida, como si alguien viviera en un cementerio rodeado de huesos de otros seres humanos. Definitivamente, nadie en Pixar le dio demasiadas vueltas a Cars, porque, si tienes coches que hablan, ¿para qué quieres coherencia?