Fue solo su segunda película, pero Tom Cruise acabó siendo el protagonista de la escena final y gracias a ese momento consiguió que 'Taps' pasara, de alguna manera, a la historia del cine, creando su propia carrera
Aunque en la filmografía de Tom Cruise Amor Sin Fin tiene el honor de ser la primera que se estrenó (aunque, como intuiréis, no es precisamente buena), lo cierto es que su primera gran escena en el cine tuvo lugar ese mismo año, en otra película en la que originalmente iba a ser un simple personaje de relleno: Taps. Y si has visto la película, ya sabrás que no es en absoluto un personaje de relleno, sino el protagonista de su escena más mítica.
Más allá del honor
Su director, Harold Becker, tenía claro que si quería sacar las mejores actuaciones de sus actores debía meterles en un entrenamiento de 45 días con la academia del ejército, para que se empaparan de todas las reglas, normas y actitudes de estos chavales. Les dieron uniformes reales, cortes de pelo militares, durmieron en barracones y les pidieron exactamente lo mismo que a cualquier cadete. Bueno, a todos menos a Tom Cruise, que a mitad de experiencia decidió ir a dormir a un hotel.
En aquel momento, Cruise ya sabía que había sido elegido como uno de los protagonistas por sorpresa gracias a unos ensayos donde hizo un papel increíble. Originalmente iba a ser un simple personaje de relleno, pero Becker le vio tan entregado que le ofreció el papel de David Shawn... que Cruise rechazó. Tuvo que ser convencido por el director y el productor, y al final vaya que si mereció la pena.
Al final, Taps fue un éxito en taquilla y llevó a que Cruise empezara un extraño inicio de carrera donde le confundieron con un posible ídolo adolescente de usar y tirar. No fue hasta 1983 que tomó el timón de su carrera y empezó a trabajar con los directores con los que soñaba. El resto, como se dice, es historia.