Alexander Skarsgård y Harry Melling protagonizan el debut de Harry Lighton, una historia de amor BDSM. "Si sabes cómo encaja una escena de sexo en la historia, estás emocionado por hacerla", afirma Skarsgård
La primera vez que Alexander Skarsgård (Suecia, 1976) y Harry Melling (Reino Unido, 1989) se conocieron fue para ensayar una escena de su nueva película Pillion. En unos días darían vida, con las cámaras ya funcionando, a Ray y Colin, una pareja con una dinámica de dominación y sumisión. La escena que motivó su encuentro es una destinada a ser recordada por los que vean la película: sus personajes hacen lucha libre en el salón de casa antes de tener sexo. Todo esto es un ejemplo bastante representativo de cómo Skarsgård y Melling trabajaron juntos durante el rodaje de esta peculiar comedia romántica: sin hablar demasiado de sus personajes.
"Creo que la falta de información fue buena, el hecho de que no tuviéramos que sobreanalizar o analizar juntos", dice Skarsgård en SensaCine virtualmente desde Nueva York. "Hicimos nuestra propia preparación del personaje y luego nos juntamos dos días antes de empezar a rodar para ensayar la escena de lucha libre, pero no ensayamos todas las anteriores y durante todo el rodaje no hablamos mucho sobre la relación. No es que nos evitáramos de forma consciente en el set. Socializamos, salimos juntos, pero no profundizamos en los aspectos de la relación".
A su vez, todo esto encaja a la perfección con cómo se desenvuelven los protagonistas de Pillion. El filme, una adaptación de la novela Box Hill de Adam Mars-Jones, es el debut en la dirección de Harry Lighton. La película se estrena en cines españoles el 6 de marzo después de ganar el premio a Mejor guion en la sección Un Certain Regard de Cannes y de que Melling se alzara con el de Mejor actor en la Seminci de Valladolid. Colin (Melling) es el protagonista, un hombre joven y algo inocente que conoce una noche a Ray (Skarsgård), un misterioso motero con el que inicia una relación BDSM. La historia se cuenta desde el punto de vista del primero, convirtiendo al segundo en alguien del que no sabemos nada sobre su pasado.
Gran parte de la historia es un el descubrimiento de Colin, el personaje de Harry, aprendiendo de mi personaje lo que se le demanda en esta relación de dominación
"Desde mi punto de vista pensé que era bastante interesante porque gran parte de la historia es el descubrimiento de Colin aprendiendo de mi personaje lo que se le demanda en esta relación de dominación", explica Skarsgård. "Fue interesante no hablar sobre ello y, para mí, no saber cómo reaccionaría Harry en una escena y que Harry no supiera cómo iba a interpretarla yo. Eso lo mantuvo todo muy emocionante y excitante cuando rodábamos porque ambos llegamos sin saber cómo lo iba a hacer el otro".
De 'True Blood' y 'Harry Potter' al BDSM de 'Pillion'
Pillion no solo es atractiva en su historia, también en los actores que la lideran. El apellido Skarsgård se ha convertido en uno de los más populares en el panorama audiovisual gracias a Stellan, el padre de Alexander, que este año es uno de los nominados al Oscar a Mejor actor de reparto por Valor sentimental (2025). Bill, hermano de Alexander, es Pennywise en la franquicia It y su otro hermano Gustaf interpretó a Floki en Vikingos (2013-2020).
La carrera de Skarsgård, una bastante variada y arriesgada a ratos, tiene un punto de inflexión bastante marcado. Digamos que la filmografía del actor podría dividirse en "antes de True Blood" y "después de True Blood". Previo a dar vida al vampiro Eric Northman en la ficción de HBO desde 2008 hasta 2014 participó en proyectos suecos. También en otras grandes producciones como Zoolander, un descerebrado de moda (2001) y Generation Kill (2008). Mientras se convertía en un rostro conocido, hizo filmes de autor como Melancolía (2011) de Lars von Trier y luego otros comerciales como La leyenda de Tarzán (2016). La chica del tambor (2018), Godzilla vs. Kong (2021), Succession (2018 - 2023), El hombre del Norte (2022) y la extraña Infinity Pool (2022) llegaron antes que Pillion.
Melling, a diferencia de su compañero, entró por la puerta grande en el cine. Debutó en Harry Potter y la piedra filosofal (2001) en el papel de Dudley Dursley, el odioso primo del mago protagonista. Luego demostró que eso era lo más fácil que podía hacer. Z, la ciudad perdida (2016), El diablo a todas horas (2020), Gambito de dama (2020) y Los crímenes de la academia (2022) son algunos de los títulos que conforman su filmografía.
Romper con las expectativas
Lo que a Melling le atrajo de Pillion fue desafiar las expectativas del espectador. "Lo que Harry Lighton hace constantemente es crear cosas que el público siente como muy familiares, ciertos tropos de comedia romántica, y luego desafiarlos, subvertirlos y, de alguna manera, ridiculizarlos", afirma el actor, sentado al lado de Skarsgård.
La relación de los protagonistas funciona de esta manera: Colin hace la compra y cocina para Ray. Para dormir, Colin puede tumbarse sobre la alfombra que hay a los pies de la cama. Rosie, la Rottweiler del motero dominante, vive con más lujos. Pero, dentro de esta relación BDSM, también hay momentos de mucha ternura y cariño. "Ese tipo de calibración de los diferentes tonos fue algo que Harry consiguió con mucho cuidado", explica Melling.
Lo que Harry Lighton hace constantemente es crear cosas que el público siente como muy familiares, ciertos tropos de comedia romántica, y luego desafiarlos, subvertirlos y, de alguna manera, ridiculizarlos
El actor pone como ejemplo un momento de la película para explicar esta dicotomía: Ray regala a Colin un día normal sin BDSM. "Esa secuencia se inclina mucho hacia los tropos de la comedia romántica y, de nuevo, al final te das cuenta de que estamos haciendo algo más", dice. "Casi hay una revelación al final de esa secuencia. Es algo muy familiar dentro de una relación con una dinámica muy poco familiar. Eso es lo que me emocionó del proyecto".
En Pillion las escenas de sexo, que por supuesto las hay, no están puestas al azar. "Si conoces la escena, si sabes por qué está ahí y sabes cómo encaja en la historia, no te sientes emocionalmente o físicamente expuesto. Creativamente estás emocionado por hacerla. Este es el caso", asegura Skarsgård sobre la idea errónea que tiene la gente sobre el rodaje de este tipo de momentos.
"Todas las escenas de esta película están construidas de forma preciosa y forman parte de la película por una razón", añade. "Rodarlas... Fue muy relajado en el set. Nos sentimos muy seguros. Todos sabían por qué estábamos rodando las escenas y cómo encajaban. No fueron raras".