Si pones la tele, tienes una alta posibilidad de encontrarte con él. Si no es en 'El hormiguero' es en 'La revuelta', o si no en un anuncio de televisión. ¡O quizá en una película! Al fin y al cabo, se ha metido en todos los guiones que ha podido
Imagina por un momento esa clase de la Universidad Complutense de Madrid, a mediados de los 70, donde compartían aula Carlos Boyero, Fernando Trueba y Antonio Resines. Como podéis imaginar, lo de aparecer por clase era optativo: el primero tenía como máxima vivir la vida (y acabó de crítico de cine un poco de casualidad) y los otros dos decidieron hacer películas juntos. ¿Por qué no? Con el dictador recién muerto, era el momento de que salieran nuevos talentos. Y vaya que si salieron.
La ópera prima 'Ópera Prima'
El resultado se estrenó en 1980: Ópera Prima estaba dirigida por Trueba y tenía a Resines, con un sólido bigotón, en un papel secundario, aunque los protagonistas absolutos eran Óscar Ladoire y Paula Molina, una pareja de primos que acaban siendo, bueno, más que primos. En el momento, Boyero se deshizo en halagos (obviamente, no iba a dejar mal a su colega) y Trueba llegó a ganar el premio al joven talento en Venecia. Una ópera prima por todo lo alto, vaya.
Resines, cuya experiencia hasta ese momento había sido la de hacer varios cortos, empezó a enlazar películas como La mano negra (de su también amigo Fernando Colomo), La colmena o Moros y cristianos, trabajando así con el gran Luis García Berlanga. Sin embargo, el paso definitivo a la historia del cine, y no solo español, vino en 1989 con Amanece que no es poco. Y todo lo que digamos de esta obra maestra es, precisamente, poco.
A partir de aquí, Resines se hizo omnipresente en el cine español. Ganó un Goya por La buena estrella (y estuvo nominado por Celda 211 y La niña de tus ojos), pasó a la historia de los premios con "el rap de Resines", tiene en su casa la merecida Medalla de oro al mérito en las Bellas Artes y no ha dejado nunca de hacer series, cine, anuncios y hasta videojuegos. Un todoterreno, vaya, que empezó en el cine casi por mero colegueo. Las cosas que tiene la vida