Amanda Seyfried protagoniza esta impresionante cinta basada en una historia real que merece toda nuestra atención
Cada vez hay más estrenos de películas, series, documentales, realities, true crimes... Vivimos en una tormenta constante de estrenos y, en este panorama, es lógico que se escapen algunos títulos. Lo bueno del 'streaming' es que los catálogos son permanentes -o bueno, casi- y podemos recuperar algunas de esas producciones que no pudimos ver en su momento pero que, desde luego, merecen la pena. Es el caso de El testamento de Ann Lee, una de las películas del año que recibió poca atención cuando llegó a las salas de cine pero a la que deberías dedicar 2 horas y 17 minutos de tu tiempo.
En solo cinco días, el 20 de mayo, llega a Disney+. Así que esta es tu señal para verla y disfrutarla.
La cinta cuenta la historia real de Ann Lee, fundadora de la secta devocional conocida como los Shakers. Lee nació en 1736 en Manchester, lugar donde, siendo aún una niña, trabajó en una fábrica de algodón. Un día descubrió a sus padres manteniendo relaciones sexuales, lo que asoció inmediatamente con un acto de pecado. Durante su juventud, visitó a una familia cuáquera que predicaba que la Segunda Venida de Jesús sería en forma de mujer. Sus ritos incluían la confesión pública de los pecados, además de gritos, bailes y cantos espontáneos como parte del culto
Ann terminó convertida en una figura clave de los "Shaking Quakers" -los cuáqueros sacudidores- y fue una religiosa estricta. Al casarse con su esposo, Abraham, y ver el interés de éste en el sadomasoquismo y el sexo oral, además de vivir la muerte de sus cuatro hijos siendo muy pequeños, su idea del pecado se intensificó.
La directora y guionista es Mona Fastvold -The Sleepwalker (2014) y The World to Come (2020)-, quien descubrió este mundo tras escuchar un himno 'shaker' mientras finalizaba el rodaje de su segunda película. Tuvo muchas dificultades para vender su idea, ya que comprobó que la industria no tenía ningún interés en ello, pero finalmente logró terminarla y las críticas respondieron.
"La historia real es ya de por sí sumamente interesante y atractiva, pero la cineasta le añade un poco más de vuelo convirtiéndola en un musical. El resultado son secuencias que embelesan e hipnotizan. Visualmente es un festín para la vista y el oído", escribe Andrea Zamora en su crítica para SensaCine, "Los bailes marcan el ritmo: son una fiesta o la búsqueda de serenidad, un llanto por la pérdida o una petición por la supervivencia, el éxtasis por superar lo insuperable o un acto de comunidad. Esta película es una rareza tan bella que parece que se va a romper en algún momento".