'Jurassic Park' llevó a los dinosaurios a la gran pantalla en 1993 con un realismo sin precedentes
Viajemos un momento al pasado: Es 1993 y Jurassic Park es uno de los grandes títulos del año. La película de ciencia ficción de Steven Spielberg es imposible de ignorar porque ha tenido buenas críticas y, encima, es un taquillazo. Volvamos al presente: El impacto cultural del filme protagonizado por Sam Neill, Laura Dern y Jeff Goldblum es innegable. El proyecto estableció nuevos estándares en efectos visuales, ganó tres premios Oscar -mejor edición de efectos de sonido, mejor sonido y mejores efectos visuales- y ha dado origen a una franquicia multimillonaria. La última entrega, Jurassic World: El renacer (2025), recaudó 869,1 millones de dólares en todo el mundo.
Jurassic Park tiene muchas cosas que destacar, pero en esta ocasión vamos a centrarnos en una: la de los efectos prácticos que se usaron combinados con la, por entonces, novedosa tecnología CGI. Con esta mezcla, Spielberg llevó a la gran pantalla a los dinosaurios de una forma muy realista. Sin embargo, una de las escenas más famosas de la película se logró con medios muy sencillos y rudimentarios: un vaso de agua y una cuerda de guitarra.
"Steven pidió que la despidieran": la frase que Spielberg no pudo pasar por alto a una de las protagonistas de una de sus sagas más lucrativasJusto antes de que se vea por primera vez al T-Rex, Jurassic Park anuncia su llegada: con cada paso del dinosaurio, se forman ondas circulares en un vaso de agua. A Spielberg, este momento se le ocurrió mientras escuchaba música en su coche. Como contó posteriormente el supervisor de efectos especiales Michael Lantieri, tal y como recoge FilmStarts, el cineasta estaba escuchando una canción cuando notó que el bajo hacía vibrar el espejo retrovisor.
Trasladar ese efecto fue una tarea difícil. Lantieri y su equipo experimentaron con muchos métodos, pero no lograban el resultado deseado. Todo cambió cuando, una noche, un especialista colocó un vaso de agua sobre su guitarra y se percató de que producía las ondas que necesitaban.
Para rodar el momento se estiró una cuerda de guitarra bajo el coche en el que estaba situado el vaso de agua. Un miembro del equipo la pulsó en el momento justo, transmitiendo la vibración al vaso de agua. El resultado solo se ve en pantalla durante unos segundos, pero se convirtió en uno de los momentos de mayor suspense del cine de gran presupuesto moderno