Ahora es una popular estrella de Hollywood con el honor de haber participado en varias exitosas franquicias, pero hace ahora unos 15 años, cuando se estrenaba la exitosa serie Juego de Tronos, eran muchos entre el público general los que no conocían a Jason Momoa, el corpulento intérprete natural de Honolulú, Hawaii.
No obstante, antes de ser el elegido para interpretar a Khal Drogo, el esposo de Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) y líder Dothraki, en la primera temporada de la adaptación de la famosa obra de fantasía aún inacabada de George R.R. Martin, Momoa ya tenía una trayectoria a sus espaldas que le habían brindado cierta popularidad. Desde sus dos temporadas en Los vigilantes de la playa hasta el remake de Conan el bárbaro -que coincidió con el éxito de Juego de Tronos-, pasando por su trabajo en la serie Stargate: Atlantis, que probablemente era su trabajo más popular.
La verdadera fama mundial llegó con su trabajo como Khal Drogo pero, paradójicamente, también marcó el comienzo de un largo período de declive profesional para el actor. Tras su trabajo en la serie Juego de Tronos, que terminó en la primera temporada con la muerte del personaje, Jason Momoa, para su pesar, quedó encasillado en el papel.
En la serie, su personaje era bastante silencioso y, cuando hablaba lo hacía en Dothraki, lo que acabó provocando que se hicieran una idea equivocada de él. Como resultado, "nadie creía que hablara inglés", contó él mismo en una visita al programa The Tonight Show de Jimmy Fallon en 2018.
Momoa contó que no sabía que estaba pasando hasta que en un encuentro con el actor Fred Armisen, éste le dijo: "Ni siquiera sabía que hablabas inglés". Fue entonces cuando comprendió: "Sí, mucha gente no creía que hablara inglés. Fue todo un reto".
Tampoco ayudó la impotente presencia que era Drogo, que provocaba que a la gente, en general, le costara imaginarlo interpretando a otro personaje que no fuera el Dothraki. "No lo vas a poner en una comedia", señalaba él mismo.
Para liberarse definitivamente de la imagen de Khal Drogo, Jason Momoa tuvo una idea: "Escribí y dirigí mi propia película de bajo presupuesto, Camino a Paloma (2014), para demostrar que podía hacer algo más que gruñir a caballo". El resto es historia: dos años después, consiguió el papel de Arthur Curry, alias Aquaman.
Primero hizo una breve aparición en Batman v Superman: El amanecer de la justicia antes de unirse a la Liga de la Justicia en 2017. Un año después, se convirtió en la estrella de su propia superproducción, Aquaman, que recaudó más de mil millones de dólares. Desde entonces, a Jason Momoa no le ha faltado el trabajo: desde el papel protagonista en la serie de Apple TV See hasta Dune: parte tres que se estrenará en diciembre, pasando por otras importantes producciones de Hollywood, como Fast & Furious X (2023) y Una película de Minecraft (2025).