El actor de 'Matrix' y 'John Wick' fue ascendiendo en la hostelería hasta convertirse en gerente de un local, pero un día cambió de opinión acerca de su futuro
Dejando a un lado el trasiego por el que pasó tras el divorcio de sus padres en 1966, la vida de Keanu Reeves fue la de cualquier chico que creciera en los años 70 en Toronto. Él mismo cuenta que su ciudad era muy tranquila y nunca pasaba nada, algo muy diferente a lo que se encontró cuando pasó a vivir a Los Ángeles.
En Canadá, antes de dedicarse a las audiciones y la carrera de actor profesional, encontró trabajo como camarero en un restaurante de pasta. Su idea era dedicarse a ello para pagar el alquiler de una casa en la que vivía junto a un amigo. Tenía 20 años y, aunque ya acudía a audiciones locales, mantenía un trabajo normal para hacerse cargo de las facturas como cualquier adulto funcional.
Se esforzó en el restaurante y, como los dueños valoraron su constancia y los años que llevaba de experiencia, pasó de ser un empleado básico a gerente del local. Sin embargo, un día se dio cuenta de que no podía seguir haciendo eso mucho más. "Antes de ir a la audición para Wolfboy, estaba gestionando un restaurante de pasta. Había trabajado allí tanto tiempo que me hicieron gerente", comienza recordando en una entrevista con Louis B. Hobson en 2003.
Un día, una empleada que trabajaba para mí me preguntó si podía tener el día libre, así que estaba intentando reorganizar el personal. De repente me di cuenta de que esto no era lo que quería hacer con mi vida, así que dimití. Salí de ese lugar y me fui directamente a las audiciones y conseguí el papel en 'Wolfboy'
Wolfboy es un musical que gira en torno a dos adolescentes internados en un manicomio: Bernie ha intentado suicidarse y David cree ser un hombre lobo. La obra habla de abuso, sexualidad, soledad y trastornos psiquiátricos y ha llegado a representarse en varias ocasiones en torno a los años 2010 en el Festival de Edimburgo y los Estudios Trafalgar de Londres. Antes de eso, fue el primer papel de Reeves y el que cambió su vida.
En realidad el actor ya estaba ligado con la industria, puesto que su padrastro era Paul Aaron, un director de cine que llegó a ofrecerle su primer trabajo en un set de rodaje. Cuando tenía 15 años, Aaron le consiguió un puesto como asistente de producción de la película de acción A Force of One, protagonizada por Chuck Norris. Allí llevaba refrescos, cargaba hielo y observaba con fascinación el trabajo de los tramoyistas, actores, luces y generadores. Sobre todo, le despertó el interés por ese mundillo.