Sandra Sánchez (45 años), la protagonista real de 'Karateka': “Me ha tocado vivir momentos que ojalá nadie tuviera que vivir”
por Andrea Zamora

La historia de la ganadora del oro en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 era demasiado buena como para no contarla. "He aprendido a contar mi historia porque intento ayudar a otras personas", afirma Sánchez

Cuando a Sandra Sánchez le dijeron que querían contar su historia en una película, lo primero que pensó es que le estaban gastando una broma. "Como si estuviera en Inocente, Inocente", cuenta en SensaCine en el pasado Festival de Cine de San Sebastián. "Pero creo que hay cosas que están destinadas a pasar en la vida". Y en la de Sánchez estaba Karateka, un filme dirigido por Aritz Moreno que llega a los cines españoles el 30 de octubre y que cuenta todo su camino hasta ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Pero la victoria, en realidad, solo es el final el filme. "No va del oro. Va de otras muchas cosas", destaca Andrea Ros, la encargada de interpretar a Sánchez en la gran pantalla.

La vida de Sánchez era demasiado buena como para no convertirse en película. La niña de Talavera de la Reina a la que apuntaron a ballet, en realidad quería ir a kárate como su hermano. La joven que estaba en el mejor momento de su carrera tuvo que abandonarla para cuidar de su madre enferma de cáncer. La mujer que quiso que la entrenaran tuvo que enfrentarse a aquellos que, con sus más de 30 años, no lo veían posible. Encontró un aliado en Jesús del Moral, que además de entrenador se convirtió en compañero de vida.

"Cuando conocí la historia de Sandra, fue una de esas carambolas extrañas de la vida", dice Moreno. "David Gil, uno de los guionistas, me contó su historia y, en ese momento, pensé: 'Pero esto es una película". Efectivamente. Lo era.

Ambos, Sánchez y Del Moral, estuvieron implicados durante todo el proceso de desarrollo, pero no en el de 'casting'. Los elegidos para interpretarlos fueron Ros y Patrick Criado, que tuvieron que entender, a nivel físico, qué es el kárate. Ella se enfrentó al proceso más exigente. "Al principio la sometimos a un entrenamiento muy duro", reconoce Del Moral. "Lo hicimos deliberadamente porque quería que entendiera de verdad lo duro y sacrificado que es este deporte". "Recuerdo que el primer día de entrenamiento terminé llorando porque me dolía todo", recuerda Ros. "Jesús me dijo: ‘Bueno, ahora ya sabes lo que siente Sandra".

Recuerdo que el primer día de entrenamiento terminé llorando porque me dolía todo. Jesús me dijo: ‘Bueno, ahora ya sabes lo que siente Sandra

Una vez que Ros lo vivió en sus propias carnes, pudieron empezar a trabajar de manera más específica con ella. "El reto no consistía en que los actores fueran una copia de nosotros ni en que supieran kárate, sino en que entendieran qué significa para nosotros. Queríamos transmitirles nuestra filosofía de vida y lo que implica ser entrenador. Por eso Patrick también tuvo que entrenar y sufrir: necesitaba comprender ese papel", cuenta Del Moral.

"Lo primero que tuve que asumir es que había algo a lo que nunca iba a llegar: hacer kárate como él. Jesús lleva practicándolo toda la vida y es imposible que yo pueda alcanzar ese nivel", reconoce Criado. "Esa fue la parte más compleja: comprender mis límites y cuál tenía que ser mi labor. Es como si intentaras interpretar a Messi. Puedes entrenar, pero no vas a jugar como Messi. Y más aún cuando tú ya tienes treinta años y él lleva toda la vida dedicado a eso".

"Había varias responsabilidades", dice Ros sobre encarnar la vida de Sánchez. "No se trata únicamente de la historia de Sandra. También es la historia de toda su familia, que aparece en la película. Tenía una responsabilidad con su intimidad, con las cosas que le han pasado y con la manera en que las ha vivido y las ha superado. También existía una responsabilidad enorme con el kárate".

Contar lo bueno, pero también lo malo

En Karateka, la parte física es eso, solo una parte de toda la aventura de Sánchez hasta colgarse el oro, pero esto no vale solo del oro, ¿recuerdas? "Me ha tocado vivir momentos que ojalá nadie tuviera que vivir, situaciones crueles y difíciles. Verbalizarlas ya supone un esfuerzo", afirma Sánchez. "He aprendido a contar mi historia porque intento ayudar a otras personas y, al ver cómo les ayuda, eso también me da fuerzas para hablar de ella".

La película no pretende que sientas pena por lo que me ha pasado. Tampoco quería que mi historia se contara buscando la condescendencia del público

Claro que una cosa es contarla y otra verla. "Me daba miedo cómo se iba a transmitir y cómo se iba a contar", reconoce. "Por suerte, creo que he dado con el mejor equipo posible. Son las personas que tenían que hacer esta película. Tienen una sensibilidad especial y Aritz, como director, ha sabido mirar hacia mi interior y hacia mi vida desde una perspectiva muy bonita. No pretende que sientas pena por lo que me ha pasado. Tampoco quería que mi historia se contara buscando la condescendencia del público. Quería que se entendiera lo que he vivido, cómo he atravesado esas experiencias y cómo se puede salir adelante. Son situaciones difíciles que le pueden pasar a cualquiera. La diferencia está en cómo afrontamos esos momentos y en cómo conseguimos seguir viviendo después de ellos".

Karateka hace algo que casi ninguna historia real sobre deportistas hace: cómo el ciclo menstrual afecta a una atleta de alto rendimiento. "Forma parte de nuestra vida. ¿Por qué no iba a aparecer?", responde Sánchez. "El ciclo menstrual nos condiciona. Nuestras hormonas cambian, el cuerpo se siente diferente, no generamos la misma fuerza y no estamos igual, pero tenemos que seguir haciendo nuestro trabajo. También hay que contarlo porque no hablamos lo suficiente de ello y parece que no lo sufrimos. Incluso entre mujeres, conocer cómo se sienten otras compañeras nos ayuda a entender que no nos pasa solo a nosotras. Yo soy una persona muy natural y nunca he querido tomar nada. He tenido que aprender a convivir con el dolor y con cómo me siento en cada momento. A veces deseas que no te coincida con un campeonato del mundo, pero, si ocurre, tienes que aprender a gestionar cómo estás y cómo puedes salir al tatami dando el cien por cien de ti misma".

Martin Scorsese: Que un 'biopic' no parezca un documental

Para Karateka, Moreno tenía una obsesión: que, al ser un 'biopic' deportivo, no pareciera un documental. "Una referencia directa para mí era Martin Scorsese", dice. "Es una leyenda y, si estudias su filmografía, descubres que una parte enorme son 'biopics', pero nunca piensas en ellos simplemente como biografías: los ves como películas. La historia de Sandra me permitía hacer una película de aventuras, un 'thriller', una secuencia de espías o una comedia romántica. En realidad, tenía muchos géneros dentro de una misma historia".

Una de las cosas que más llamó la atención al director era la relación de Sánchez con sus rivales. "Era uno de los motores principales que me llevaron a querer contar esta historia. Cuando Sandra me contó que era amiga de sus rivales, me fascinó", dice. "El conflicto suele ser uno de los motores narrativos más habituales, pero a mí me parecía muy poderoso que tuvieras que competir contra una amiga íntima sabiendo que, si ganas, ella pierde. Es una relación que no había visto antes de esa manera en el cine deportivo. Me parecía algo muy especial y bonito".

Mi intención era intentar hacer una especie de 'Indiana Jones' con una talaverana

Lo bueno de la historia de Sánchez es que, además, le permitía mezclar tonos. "Si tengo que contar la vida de alguien, la vida es multitonal. No es de un solo tono. Para mí, esa mezcla era una manera de aprovechar la historia y hacer muchas películas dentro de una", reconoce. "Mi intención era intentar hacer una especie de Indiana Jones con una talaverana". Moreno llegó a hacer referencias directas a 458 películas. "Ninguna era Karate Kid, aunque todo el mundo me lo pregunta. Mi intención era mezclar Indiana Jones con El color del dinero".

Segundas oportunidades

Karateka se ha convertido en una suerte de segunda oportunidad para Sánchez. Cuando llegó a Tokio para competir por el oro, la pandemia del coronavirus impidió que sus padres pudieran estar allí con ella. Las gradas, además, estaban vacías. "Les había regalado a mis padres los billetes y el hotel para que pudieran acompañarme, pero finalmente no pudieron estar allí. Por eso, que la película me permitiera recrear aquel momento fue un regalo de la vida", dice. "El día del rodaje, mis padres pudieron acompañarnos y todo era tan parecido a los Juegos que yo misma sentía que estaba allí. Incluso pude hacer un kata. Fue muy emocionante ver cómo mis padres se emocionaban al revivir algo que no habían podido experimentar en persona. Cuando la vida te concede una segunda oportunidad así, no es algo habitual".

Sánchez pudo revivir su triunfo en Tokio, pero Karateka también está llena de pequeños souvenirs de ella y Del Moral. Solo hay que saber escucharlos. "Las respiraciones que se escuchan son las de Jesús cuando interpreta a Patrick y las de Sandra cuando corresponde a su personaje", revela Moreno. "También utilizamos sonidos de la ropa, algunos momentos en los que aparecen ellos y los gritos de Sandra durante el kata". El director se inspiró en la anécdota de El viento se levanta (2013) de Hayao Miyazaki, en la que los sonidos de los aviones se hicieron con la boca. "Quise hacer algo parecido: utilizar las voces y las respiraciones de Sandra y Jesús como homenaje".

Y, además, las frases que se dijeron Del Moral y Sánchez en la vida real eran tan cinematográficas que no hacía falta inventarlas. "La parte final de los Juegos Olímpicos y muchos de los diálogos son exactamente lo que se dijeron en aquellos momentos. La realidad nos dio frases épicas", dice el director. La final olímpica tuvo lugar el 5 de agosto, que es el aniversario de su boda. "Antes de salir a competir, Sandra le dijo a Jesús: 'Te voy a regalar una medalla de oro, vete pensando qué me vas a regalar tú".

Antes de salir a competir, Sandra le dijo a Jesús: 'Te voy a regalar una medalla de oro, vete pensando qué me vas a regalar tú

Karateka también ha servido para que Del Moral, que llegó a la vida de Sánchez, como dice ella, "cuando ya habían ocurrido muchas cosas", pueda ver todo lo que pasó cuando todavía no estaba allí. "Aunque le cuentas tu historia a tu pareja poco a poco, no es lo mismo haber estado allí que visualizar esos momentos y entender lo que has vivido", confiesa Sánchez.

La primera vez que Del Moral vio Karateka, estaba preocupado por una cosa: que todo lo relacionado con el kárate fuera perfecto. "Cuando comprobé que estaba bien y que la historia se contaba correctamente, pude verla de otra manera", reconoce. La segunda vez, estuvo todo el rato "con un nudo en la garganta". "Conocí a Sandra en un momento concreto de su vida, pero no he formado parte de todos los momentos que ha vivido, tanto los buenos como los malos. Poder verlos desde fuera fue un lujo, pero también me produjo dolor, porque veía cómo ella volvía a revivir momentos muy duros. Por un lado, fue bonito poder conocer mejor todo ese recorrido. Por otro, sentía el dolor que había experimentado. Esa parte me emocionó mucho".

Con Karateka, la gente podrá entender mejor todo lo que pesa una medalla de oro. "Hay cosas de mi vida que hasta ahora eran solo mías", dice Sánchez. "Cuando el público vea en la pantalla cómo lloro y cómo sufro, podrá sentir que ha vivido esos momentos conmigo".

Andrea Zamora
-Redactora
Más de diez años de experiencia en prensa cinematográfica y apasionada del cine independiente, con especial interés en la fantasía y la ciencia ficción. Siempre en busca de nuevas historias y miradas creativas
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