Fue considerada la novia de Estados Unidos y fue una de las grandes reinas de la taquilla en los años 90: "tal vez me queden tres películas y media por hacer, y quiero que sean experiencias hermosas"
Pocas actrices quedan ya de la talla de Julia Roberts. Quiero decir, siguen saliendo grandes intérpretes y figuras muy conocidas en Hollywood, pero esa caché y 'glamour' que desprendían las 'celebrities' en los 80 y 90 se ha ido desvaneciendo poco a poco. Antes la fama era algo más fijo y, una vez alcanzabas el estrellato, pocos te bajaban de ahí. Ahora es más volátil. ¿Acaso hay una nueva Julia Roberts, la novia de Estados Unidos, la chica con la que medio mundo quería estar o quería ser? Difícilmente.
Roberts creció en Smyrna, Georgia, hija de unos padres que dirigían una escuela de actuación en la que estudiaron los hijos de Martin Luther King. Con el tiempo, sus padres decidieron dejar atrás el mundo artístico y tener profesiones más cotidianas: él pasó a ser vendedor de aspiradoras y ella secretaria.
Una vendedora de zapatos que fue descubierta por la calle
Aunque con este trasfondo familiar pudiera parecer que Roberts se interesó por la actuación muy pronto, no fue el caso. En realidad se mudó a Nueva York en 1985 para vivir con su hermana Lisa. Comenzó a trabajar en una zapatería vendiendo calzado deportivo hasta que un día, paseando junto a su hermano Eric Roberts -que sí actuaba-, se cruzaron con una agente que la recomendó contactar con el mánager Bob McGowan, lo que dio inicio a sus primeras audiciones.
Empezó como todos, por series de televisión. Sus primeras apariciones en pantalla fueron en series como Crime Story y Miami Vice y en el largometraje Blood Red junto a su hermano Eric. Enseguida llamó la atención. Su primer papel destacado fue en Mystic Pizza en el año 1988, con Magnolias de acero (1989) tuvo relevancia en la industria pero hasta que no llegó Pretty Woman en 1990 no se convirtió en estrella internacional.
La carrera de Roberts se disparó después de que Julia Roberts conquistara a Richard Gere en pantalla. En 2001 ganó el Oscar a la Mejor actriz por su papel en Erin Brokovich, pero ha estado nominada hasta en tres ocasiones más: por Magnolias de acero como Mejor actriz de reparto, por Pretty Woman a Mejor actriz y, de nuevo, a Mejor actriz de reparto por Agosto.
A estas alturas, casi con 40 años de carrera a sus espaldas, lo que prioriza Roberts es su bienestar personal. Como dijo en una charla con SAG-AFTRA, ahora que sus hijos son mayores vuelve a tener interés en trabajar en teatro. Suele bromear diciendo que "tal vez me queden tres películas y media por hacer, y quiero que sean experiencias hermosas".
Pero ella parece en paz: "ser actriz no me ha consumido nunca. Es mi sueño hecho realidad, pero no es mi único sueño hecho realidad. La vida que he construido con mi esposo y nuestros hijos es lo mejor a lo que regreso al final del día", dijo en una entrevista con CBS Sunday Morning.